sábado, 20 de marzo de 2010

No es por la cultura, es por el ultracapitalismo, amigo

...aparquemos los mitos:

Primer mito: Internet no es el oro del “todo gratis”, nunca lo fue. Una conexión cuesta cerca de 40 euros: difícilmente podríamos llamarle así. Las principales beneficiarias, por tanto, son las operadoras de telefonía, no el usuario final. Hasta tal punto llega la hipocresía, que Telefónica se anuncia en Chile y Argentina como una oferta “Sin restriccions P2P“

Segundo mito: No son sólo los autores españoles, ni los cineastas, quienes han conseguido colar la Ley Sinde. Son las grandes compañías transnacionales, las grandes industrias extranjeras del cine -fundamentalmente norteamericanas-, de los libros, de los periódicos y del ocio multimedia. El ultracapitalismo más liberal que trata de imponer su modelo por todo el planeta. Lo están haciendo a través de una estrategia común denominada ACTA, pero de esto hablaremos después. Con ella se pretende equiparar textos, libros, música y cine a las patentes del medicamento…

Tercer y mas complicado mito: ¿Debe un autor cobrar toda la vida por una obra que escribió hace años? ¿Existe realmente la originalidad de una obra? ¿no son acaso, variaciones sobre creaciones ajenas? ¿Por qué no debería equiparse a otras actividades donde la creación recibe dinero hasta que es rentabilizada?. Si fue una victoria del progresismo, ¿no debería ser progresivo? ¿Debe seguir cobrando derechos Julio Iglesias como si fuera un pequeño y autor?




Estoy vaguísima, casi no redacto, pero con la cantidad de información que hay en la red y los estupendos artículos, con seguridad no es necesario.

Matizo un poco el titular: Me gusta más el término "liberalismo a ultranza" que ultracapitalismo. Es algo vulgar y se queda corto y escaso de significado.
 

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jueves, 11 de febrero de 2010

Tiro al funcionario


diariodemallorca.com

José Carlos Llop - Domingo 24 de enero de 2010

No sé qué banco, ni quiero saberlo, ha propuesto que el gobierno baje el sueldo de los funcionarios hasta el índice que tenían en el año 2001. Me parece estupendo. Es más: considero que el banco en cuestión se ha quedado corto. Que ha sido demasiado generoso, vamos. Yo, de paso, les aumentaría las horas de trabajo –creo que doce al día es un buen número– y suprimiría las pagas extraordinarias. Total no van a tener tiempo para gastarlas. Porque de las vacaciones pagadas hay que empezar a despedirse. Rapidito.

Es necesario regresar a la época en que no había vacaciones anuales, no sé en qué estarían pensando esos banqueros. Esto, para empezar. Porque después convendría ir tomando otras medidas. Por ejemplo uniformarlos. Si les ponemos un bonito traje a rayas, los tendremos controlados a todas horas. Y si se les ocurre salir a la calle en horario de trabajo, los corremos a gorrazos y los devolvemos a su mesa. Si en el empeño se le va a alguien la mano y hay una nariz rota, pérdida de un ojo, incluso, que sé yo, un muerto, tampoco hay que escandalizarse: sólo son funcionarios. Y todo esto –piénsenlo bien– aliviaría mucho las tensiones que produce la crisis económica.

El funcionario es un servidor público y como tal ha de servir para algo. De putching-ball no está mal: al menos, rinde.Pensándolo mejor: la crisis es de tal magnitud que habría que militarizarlos. A todos. De esta forma no podrían rechistar ante la aplicación de las medidas citadas. Arresto en la oficina y pérdida de sueldo de quince días sería la pena mínima. Luego habrá que ir pensando en traslados forzosos a Lanzarote o Hierro, por ejemplo, que hay muy buen clima, o sea que a no quejarse. No es una sugerencia, es una necesidad imprescindible.

Hay que salir de la crisis y está claro que la única medida –la única, subrayo– que va a salvar la economía española es la reducción de los sueldos funcionariales y la movilidad a patadas del funcionario. Que esos sueldos lleven tiempo en la nevera –con un 0´3% de aumento este año– es lo de menos. Hay que bajar las temperaturas: retrotraerlos a la era glacial. En un par de años, todo arreglado.

Cosas parecidas se oyen por ahí. En tiempos de bonanza económica y gran negocio, el funcionario es un desgraciado, un inútil, un parásito que no sirve de nada y ha opositado aspirando a la seguridad de un sueldo fijo, el pobre diablo. No es emprendedor, ni osado, ni enriquece la sociedad que habita: ése es el pensamiento generalizado. Y quien no lo haya oído materializarse en palabras, lo ha visto en la mirada o en el gesto de más de uno. Que el tinglado se aguante gracias a los funcionarios –como se aguanta gracias al resto de la clase media– no importa a la hora de vituperarlos.

Pero en tiempo de crisis, el funcionario pasa a ser un listillo, un gorrón que no se merece lo que tiene. Da igual que mientras duró la bonanza se hiciera befa de su sueldo; ahora resulta que es un buen sueldo: es seguro y eso basta. Por tanto que se les congele ya. Qué digo se les congele: que se les sumerja en la Siberia de los años 30, a ver si aprenden de una vez quien es el que manda aquí. Nadie se pregunta si ya lo están –congelados, quiero decir– que por supuesto lo están; prácticamente y desde hace años. Y eso, lo de jibarizar las cuentas del funcionario, lo dice gente de todo tipo, pero donde más llama la atención es cuando lo dicen profesionales liberales, empresarios y algunos despachos –de banco o no–.

O sea, los que siempre declaran a Hacienda todo, absolutamente todo, lo que ganan. Los que cargan gastos personales a su empresa. Los que nunca hacen trampas, ni urden artimañas para evitar al fisco y por eso las arcas del Estado van boyantes, con crisis o sin ella. En fin, mejor callar, ¿no? ¿O hablamos de las ayudas del Estado para tapar agujeros de esos bancos que ahora dan lecciones de cómo hay que tratar al funcionariado? ¿Hablamos de las declaraciones negativas de gente que gana un dineral? ¿Hablamos de beneficios anuales? ¿Hablamos del dinero que no tributa? Porque no es ése el que cobran los funcionarios, precisamente. Que, por cierto, también pagan impuestos y no tienen caja B o cómo se llame a eso ahora, ni cajas fuertes, ni más cajas que las de sus zapatos, en fin.


Nadie ha dicho nunca que la vida sea justa, porque no lo es. Debería serlo y ésa es una noble aspiración humana desde que el tiempo es tiempo. Pero... el funcionario lleva desde la primera Reforma Suárez perdiendo capacidad de gestión y de veto –de observación de la ley– en la Administración, y viendo medrar al nuevo funcionario con carnet de partido. El funcionario lleva años oyendo hablar de la corrupción de los funcionarios públicos para referirse a políticos que jamás han sido funcionarios de carrera.

El funcionario tiene que oír de vez en cuando la cantinela de "lo consulté con los técnicos del departamento", cuando nadie consultó nada con esos técnicos. O sea que un desaire más –por decirlo finamente– no es que importe mucho. Que se les congele el sueldo si eso ayuda a combatir la crisis –que no creo–, pero que nadie se ponga medallas a costa de la nómina funcionarial y su vuelta forzosa a los tiempos del cuplé. Sobre todo los que no sólo no hicieron nada para impedir esa crisis, sino que contribuyeron –en la medida que fuera– a provocarla. Aunque ahora se hinchen la boca con sus magníficas –y tan originales– soluciones.




Sin comentarios.

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jueves, 7 de febrero de 2008

Eduardo Bonugli



Crisis Financiera Mundial
UN TRISTE DESPERTAR

Eduardo Bonugli - Madrid, 29 de enero del 2008

Lúcido y esclarecedor artículo del Periodista Argentino residente en Madrid, Eduardo BONUGLI, sobre la Crisis Financiera Global y como esta afecta a Europa y España en particular.

SE CUMPLIÓ el peor de los pronósticos económicos posibles. Y ni siquiera los pocos que lo intuían pueden sentirse algo satisfechos. El panorama que se avecina es negro. El tiempo del euro dulce ha muerto. La Europa supuestamente rica está quebrada.-

NINGUN RESPONSABLE afronta el tema con sinceridad. Todos sacan balones afuera, Los pueblos europeos se mantienen ignorantes, ausentes, lejanos. No quieren escuchar ninguna verdad incómoda. Han sido convencidos durante lustros que su tipo de vida es indestructible. Les han enseñado que estas crisis son para otros continentes, los de segunda clase.-

LOS CENTROS DE PODER están paralizados. No solo porque no saben que hacer, no solo porque no se animan a explicar las causas, sino que además, porque están obligados a esconder las pocas alternativas que quedan. Ahora, deben esperar ha conocer el tamaño del agujero financiero. Están impotentes hasta ver adonde llega la ola y les resulta muy violento reconocer que la orgía financiera es la causa del desastre. Tampoco pueden aceptar públicamente que su único salvavidas está en manos de los superávit de países del tercer mundo.-

LA MENTIRA SIGUE; “es la volatilidad de los mercados” dicen... “es un fin de ciclo y comienzo de otro...” “es un reajuste técnico...” “es un suave aterrizaje...” continúan “es un crisis pasajera de confianza...”. Nadie, absolutamente nadie, habla del quebranto productivo europeo, del abandono de las industrias, de la falta de respuestas a la agresiva expansión asiática, de la preferencia por la timba bursátil en contra de la producción genuina, del incentivo de la especulación y del desprecio al trabajo.-

EL CAPITALISMO SALVAJE reinó a sus anchas en los últimos cuatro lustros. Todo estuvo a su disposición. El bienestar social fue sometido a las urgencias de las cuentas de resultados. La economía dejó de ser un complemento de la democracia y pasó a servir a los caprichos de los mercados; y al fin, su majestad el capital, dejo de ser una herramienta de la inversión productiva y se transformó en un desvalorizado papel de cambio en la gran tómbola globalizada.-

EL ESPECTRO POLÍTICO todo fue cómplice en la maniobra. Desde la derecha a la izquierda, con la tutela de sus soportes mediáticos, todos acompañaron y celebraron cada uno de los asaltos. Primero pusieron en jaque todas las infraestructuras productivas, luego dinamitaron la potencialidad del trabajo y por último convencieron al ciudadano que tenía que ser un inversor. Había llegado la hora de La Bolsa. La época del “capitalismo social”-

FUERON VEINTE AÑOS de cierres de fábricas, con millones de jubilaciones anticipadas y miles de subsidios oficiales para abandono de cultivos, se puso fin a toda explotación del subsuelo, se produjo el achicamiento de las empresas automotrices y la desaparición de casi toda la flota de pesca, y como broche de oro llegó el gran festival de la importación que destruyó el comercio tradicional y las últimas trincheras de producción artesanal. Todo ello acompañado de aperturas de enormes centros comerciales, más la promoción de cualquier tipo de turismo, y la organización de fabulosos eventos deportivos y sociales. Fue el momento de gloria para el integrismo capitalista. El que quería un café en la Plaza de San Marcos de Venecia debía pagar 12 euros. La vieja Europa estaba pletórica de bienestar y desde su pedestal miraba al mundo con orgullo y arrogancia.-

EL UNICO PASAPORTE necesario en esta nueva época de apertura fue la tarjeta de crédito. Cualquier persona que se precie como tal, solo podía ser ciudadano de pleno derecho si tenía su cuenta bancaria y su tarjeta de crédito. De lo contrario no existía, era un marginal. Y así comenzó la dictadura bancaria, nadie podía solicitar su conexión de electricidad, agua, teléfono o gas si no daba su número de cuenta. Estos servicios básicos fueron el gran anzuelo para que los bancos multiplicaran por diez su cantidad de clientes en solo tres años.-

EL DEFICIT DE VIVIENDA, que era un grave problema para sociedad, se transformo en la gran solución de continuidad para este ciclo capitalista. Los bancos y las grandes empresas necesitaban rentabilizar el capital ocioso que disponían de las liquidaciones producidas durante este proceso. El estado, administrador final del destino del suelo acompañó la maniobra y fue cómplice en un proceso donde la mayoría de la población endeudó el 60% del salario de sus próximos 35 años. Las propiedades subieron a un ritmo del 30 % anual, Se vendían barrios enteros cuando solo existían en planos y bajo la amenaza de un aumento semanal de precios. El cliente daba una señal del 20 % del valor, los constructores pedían al banco otro 15% de préstamo y con ello construían la vivienda. A la firma de la escritura, el comprador firmaba una hipoteca por 40 años con tipo de interés variable. El estado ganaba un 15% a la hora de autorizar el terreno de construcción más un 6% a la firma de escritura más otro 6% cada vez que la vivienda era revendida. Los notarios se llevaban un 2%.-

LA INFLACIÓN ENCUBIERTA hizo que en pocos años las viviendas triplicaran o cuadruplicaran su precio, y como era la hora del consumismo todo el mundo re hipotecaba su casa, con ello compraba coches, hacia obras, se pagaba sus exóticos viajes al exterior y consumía, consumía, consumía. La deuda aumentaba brutalmente pero siempre a la retaguardia del todavía más brutal aumento de la vivienda. Los bancos daban dinero a manos llenas, la gente se endeudaba. Pero siempre con la garantía de la propiedad. Los constructores comenzaron a aparecer en las listas de las personas más ricas del mundo, los municipios tenían dineros para quemarlos durantes las fiestas patronales, la corrupción aumentaba exponencialmente y el crecimiento urbanístico era descontrolado. Entretanto no había producción genuina, la balanza exterior era siempre deficitaria y los déficit exteriores eran gigantes.-

Y LA BURBUJA REVENTÓ cuando el precio del metro cuadrado llegó a 7.000 €. En el 2007 la leche aumentó el 40 %, la carne, el 22, la vivienda el 27, el pan el 80, el combustible el 32. La inflación oficial fue del 4%. Entonces los bancos centrales, que son independientes del estado democrático, rompieron la baraja al aumentar los tipos de intereses. El pánico se desató. Con ello la capacidad del ciudadano llegó al límite. En tres meses se paralizó desde la venta de pisos hasta la compra de caramelos. Y se comenzaron a conocer el verdadero estado del mundo financiero. Las empresas habían entrado a apostar en La Bolsa con los dineros de los bancos. El valor de sus acciones no dependía de sus capacidades productivas sino de su sagacidad a la hora de especular. Entre OPAS e índices de mercado, la actividad se redujo al simple manoseo de la ruleta bursátil. Los bancos comenzaron a quedarse sin capital, exigieron más garantías a sus grandes deudores, restringieron el crédito y se fue acabando la gran noche de la lujuria. Ahora amanece con resaca.-

PERO NADIE RECONOCE el centro del problema. Europa se ha quedado sin reservas productivas. En poco menos de 5 años, su liderazgo en la investigación, único activo real, va a claudicar en manos de Asia. Tiene una población envejecida y muy acomodada. Cincuenta años de relativo bienestar han creado vicios y privilegios muy difíciles de corregir. La conflictividad laborar es un pronóstico muy probable que sumado a la crisis económica puede dar un resultado explosivo. Políticamente está desunida y con intereses desiguales entre sus países miembros.-

EN ESPAÑA es de resaltar la postura política de la izquierda y sus intelectuales “progresistas”. Dicen, justificándose de su complicidad en este proceso, que aunque han abandonado sus principios revolucionarios del siglo pasado, al menos les quedan los resultados del estado del bienestar que goza la población.
Sin embargo esta afirmación también está en cuestión. Cuando un visitante llega a España puede comprobar que, por su infraestructura de carreteras y por su parque automotor, si ha alcanzado cotas del primer mundo. Sin embargo, si se analiza los servicios con que cuenta la sociedad, se puede comprobar que la sanidad pública está quebrada, un paciente ingresado en urgencias de un hospital de Madrid o Barcelona puede sufrir una espera de 72 horas para ser atendido, en una camilla y en un pasillo. La educación tampoco tiene mejor guarismo ya que es uno de los países del mundo civilizado con peores índices de resultados escolares. La justicia es un monstruo burocrático que la hace inaccesible al ciudadano medio y ahora, la crisis económica golpea en general contra toda la población. De ello se puede deducir que ese declamado Estado del Bienestar es otro de los espejismos del capitalismo salvaje, que reflejan en su vistosa fachada apariencias de progreso, pero que en su interior las carencias sociales pueden llegar a ser dramáticas.-


Circula por la red y me lo envió JC. Es otra catástrofe a añadir a la ecológica. De nuevo se extinguirán los dinosaurios, aunque quizá esta vez sea conveniente para la supervivencia de la especie. Vendría bien releer el artículo de Walden Bello "La globalización en retirada" que tiene bastante que ver con esto. ©Teresa C. B.©

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sábado, 2 de febrero de 2008

Lo que opina Muñoz Molina


Hasta aquí me trajeron Miquel y Cía. Opinan que el artículo de Pérez R. es muy debatible y carece de cietos fundamentos, de tal forma que casi roza la demagogia y me remitieron a este artículo. En el tiempo éste fue el primero que se publicó. Atufan las similitudes y se distingue la diferencia formal de los artículos en la crítica sobre el tema en cuestión. Aunque no hay santo que valga cuando la indignación es básicamente ética, las formas pueden llegar a desvirtuar el fondo. Hoy reaprendí algo sobre mí misma gracias a vosotros, JC, Miquel y Cía. Graciñas ©Teresa C. B.©


elpais.com - 15/12/2007

El libro ilimitado
Antonio Muñoz Molina

Voy en el metro a media mañana camino de una de mis librerías más queridas de Madrid y aunque llevo abierto el periódico miro de soslayo con un gesto reflejo cada vez que entra en el vagón alguien con un libro en las manos. No siempre es fácil identificar su título, y hay que tener mucho cuidado para que la curiosidad no se confunda con la metijonería. Es como ser un mirón digno que por nada del mundo quiere verse metido en un trance embarazoso. El libro está a veces en una posición casi horizontal, para que reciba mejor la luz del techo, y no es cuestión de adelantar la cabeza y torcer el cuello queriendo mirar la cubierta desde abajo. ¿Cuál será ese libro de bolsillo tan grueso del que no ha apartado los ojos ni siquiera al dar una zancada desde el andén ese lector que acaba de sentarse frente a mí? Lo ha doblado por la mitad, con riesgo de descuadernarlo, lo aprieta como estrujándolo entre las dos manos. Es un joven de veintitantos años con el pelo encrespado de rizos casi africanos, sin afeitar, con una mochila pequeña a la espalda. Da la impresión de que se levantó de la cama con el libro en la mano y que pasó así con él delante del espejo del baño.

Mantengo la vigilancia mientras leo el periódico. El titular de la primera página es el desastre de los índices escolares de lectura en España. Sólo hace unos días la enigmática ministra de Educación aseguró que ella no ve ningún problema en que los chicos usen el teléfono móvil mientras están en clase. La enseñanza pública se deteriora irreparablemente en España gracias a una conspiración de ignorancia tramada desde hace años por la chusma política y la secta pedagógica y las autoridades ya tienen un culpable: el franquismo. Quién si no. Como mi tierra natal está incluso a la cola del desastre leo que la consejera de Educación de la Junta de Andalucía ha descubierto una causa todavía más lejana: nuestro atraso histórico. A ellos, los socialistas que llevan gobernando en Andalucía un cuarto de siglo, que los registren. Pienso en mis maestros, los que me enseñaron contra viento y marea a leer y a escribir y a amar el conocimiento en años de oscurantismo y pobreza; pienso en tantos profesores vocacionales y derrotados que conozco, en las cartas despectivas o perdonavidas o del todo insultantes de pedagogos y expertos, de enchufados de diverso pelaje, que he recibido sin falta cada vez que he escrito sobre las quejas amargas de mis amigos profesores y sobre lo que yo estaba descubriendo con mis propios ojos con sólo hojear los libros de texto de mis hijos y escuchar las historias que me contaban al volver de la escuela.

A los expertos, a los gurús de la jerga psicopedagógica y a los enchufados no les cabía la menor duda: los que alertábamos sobre la degradación de la enseñanza nos habíamos vuelto de derechas y no sabíamos nada, no entendíamos de nada. Ellos sí que entendían: a la vista están los resultados. Cierro el periódico con asco y el hombre joven que leía frente a mí levanta los ojos de su libro. A mi atención de espía le basta un segundo para descubrir el título: es el Viaje al fin de la noche. Ahora parece evidente que el aire de ligero trastorno que tenía ese hombre desde que entró en el vagón procedía de la lectura de Céline. Vamos en el mismo tren de la línea 4 pero su viaje es mucho más hondo y más terrible, un descenso de fiebre por los espantos del mundo. Yo voy por los túneles del metro de Madrid y por el presente inmediato y más bien desolado del periódico: él por las trincheras de la guerra, por la miseria de los suburbios proletarios de París, por el Nueva York futurista de los años veinte, por las tinieblas coloniales del Congo que ya había roturado para la literatura Joseph Conrad.

Ahí lo dejo, sumergido en el libro, continuando su viaje, con su barba de varios días y su mochila de vagabundo celineano. ¿Cuántos lectores como él no llegarán a existir gracias a la gran conjura de los necios y de los comisarios políticos que ha asolado la educación española? Pero no se trata sólo de esa embriaguez, del dulce vicio que le acompaña a uno en la soledad y le hace gratos los minutos de un viaje en el metro: mucho más grave es que la escuela esté fracasando en su tarea de despertar en cada uno sus mejores facultades, de actuar como palanca de progreso social. ¿Qué porvenir laboral tiene un hijo de trabajador o de inmigrante que a los quince años no es capaz de comprender un párrafo de tres líneas? ¿Qué podrá aprender sobre la complejidad del mundo y la de su propia alma quien no cuenta con la luz de las palabras escritas? El nivel cultural y académico de los padres es factor decisivo, asegura el periódico. Subiendo por las escaleras del metro me pregunto con ira y dolor qué habría sido de mí, de tantos de nosotros, si no hubiera sido por la escuela y por el instituto. Nuestros padres, niños en la guerra, escribían y leían con dificultad. En nuestras casas, donde había tan poco, mal podía haber libros. La escuela nos hizo lo que somos.

Soy lo que he leído. Me gano la vida gracias a que existen lectores. En el escaparate de la librería distingo con expectación impaciente el libro que vengo buscando. Verlo me da tanta felicidad como descubrir en un escaparate de la infancia la cubierta en colores de una novela de Julio Verne. Son Los ensayos de Montaigne que acaba de publicar Acantilado, editados y traducidos admirablemente por Jordi Bayod Brau. Muy pronto el gozo de las manos se añade al de la mirada: sopeso el volumen, paso los dedos por su tapa tan sólida, lo abro y rozo las páginas con las yemas de los dedos, y al hacerlo percibo un olor exquisito de papel y de tinta. Por cualquier página que se abra este libro ilimitado se reconocerá la voz sabia y serena, la inteligencia irónica y voluble, la curiosidad entre erudita y chismosa de aquel hombre feliz que se retiró hace más cuatro siglos a escribir y a leer en la biblioteca circular de su torre. Como Cervantes o Shakespeare si empezamos a leerlo nos acompañará a lo largo de toda nuestra vida, y a medida que pase el tiempo y sigamos leyendo nos enseñará cosas que ni siquiera habíamos sospechado en las primeras lecturas. Como el señor don Quijote de la letanía de Rubén el señor de Montaigne nos asistirá en nuestra diatriba contra los fanáticos y los propagadores de la ignorancia, contra los sinvergüenzas, contra los estafadores de la jerga psicopedagógica, contra los políticos que sólo pueden eternizarse en su parasitismo gracias a una ciudadanía analfabeta y embotada. En el viaje de vuelta soy yo quien entra en el vagón del metro con la nariz hundida en el libro, quien se queda tan absorto leyendo a Montaigne que cuando levanta los ojos descubre que se ha pasado de estación.

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viernes, 1 de febrero de 2008

Pérez Reverte y la Enseñaza


Me lo envió JC. Yo no me atrevería a expresar así mi indignación en público, se conoce que ni tengo costumbre nitengo público. Pero, de alguna manera, mi indignación respecto al tema educativo se aproxima a lo que PR expresa en este artículo, y eso que no es éste hombre santo de mi devoción. Pero cuando la indignación es básicamente ética, no hay santo que valga. ©Teresa C. B.©

26 diciembre 2007 - xlsemanal.com

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Expresidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex- ministros – aquí matizaré ministros y ministras – de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros – el tuteo es deliberado – a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.
De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.
De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia.
Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana – que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural –, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico».
O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente – recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española –. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet.
La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

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viernes, 25 de enero de 2008

Lo que dijo Chico Buarque




Chico Buarque, Ministro de Educación de Brasil, (también músico y poeta)







Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal, hoy Ministro de Educación, Cristovão "Chico Buarque", qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia . El joven estadounidense introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta "de un humanista y no de un brasileño".

Ésta fue la respuesta del Sr. Cristovão Buarque:

"Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bien de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. Pese a eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo, subir su precio.

De igual forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el enorme desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. Por lo tanto no podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros, con la voluptuosidad de la especulación. También, y antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo.

El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas del genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, tanto como es el patrimonio natural amazónico... sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.

Hace poco tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Muy por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado. Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero... algunos presidentes de países tuvieron dificultades para
participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU.

Por eso, creo que N. York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro , Brasilia .. cada ciudad, con su belleza especial e historia del mundo debe pertenecer al mundo entero. Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia , para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares norteamericanos.

Bastará pensar que ellos ya demostraron que 'son capaces' de usar esas armas, pues ya lo hicieron, con destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo,... a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda, para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer, y de ir a la escuela.

Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos, sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Con tanto más cuidado del que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como "Patrimonio de la Humanidad ", no permitirán que trabajen, cuando deberían estudiar; tampoco permitirán que mueran, cuando deberían vivir. Por eso, como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero,... mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra ! "


Este artículo ya fue publicado en el New York Times, el Washington Post, el USA Today, y en los mayores diarios de Europa y del Japón. En Brasil y en Latinoamérica este artículo NO fue publicado.

El único lugar conocido en el que encontré razón de estas declaraciones fue una bitácora de www.nodo50.org. Me lo envió mi amiga astur Olg y me parece de sumo interés, tanto por su contenido como por la reflexión y las conclusiones a las que me conduce y no creo necesario desarrollar aquí, pero sirven de anotación para futuras posibles argumentaciones. ©Teresa C. B.©

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miércoles, 16 de enero de 2008

López Tobajas, entrevistas.


Me lo envía JC y, de paso, enlazo su último artículo. ©Teresa C. B.©

Agustín López Tobajas es un filósofo. Y seguramente el menos convencional de quienes en España escriben pensamiento. Su Manifiesto contra el progreso (Olañeta, 2005) es un libro que hay que leer. A raíz de aquel libro, la revista británica The Ecologist publicó una entrevista con López Tobajas que fue traducida al español para la web cabalgandoaltigre.wordpress.com. Su crítica del mundo moderno, arraigada en el pensamiento tradicional y, a la vez, fuertemente contemporánea, merece ser leída y suscitar reflexiones. Empezamos hoy a publicar para Elmanifiesto.com aquella entrevista a López Tobajas; un autor al que hay que redescubrir. Háganos caso: le interesará.

Primera parte: 11 de enero de 2008
“La modernidad ha creado un enorme vacío en el interior de los hombres”

Segunda parte: 14 de enero de 2008
“Vivimos en la cultura del sucedáneo: una falsificación perpetua”

Más sobre Agustín López Tobajas: 16 de enero de 2008
“La amenaza no es que se nos acabe el petróleo, sino que se nos acaba el alma”

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miércoles, 9 de enero de 2008

Un cuento ilustrativo


Hoy hable muy seriamente con mi mujer, y le dije:

– Tienes que abortar – ella se me quedo mirando bastante extrañada.
– A que viene semejante chorrada – Me contesto sin levantar los ojos del libro que estaba leyendo.
− Lo dicen las leyes – respondí – es obligatorio como buen ciudadano que cumplas las leyes. Yo no me opondré.
− Pues me parece muy bien que no te opongas, pero quizás tendrás que ponerte antes en faena, ya que no estoy embarazada. Eso no tiene la mínima importancia.
− ¿El qué? – pregunto primero − ¿el que no esté embarazada?
− Por supuesto. La ley es la ley.
− Pues tú me dirás de qué ley estás hablando – respondió cerrando el libro sobre la esquizofrenia que estaba leyendo.

En estas que se puso realmente seria. Y cuando ella se pone seria, la cosa empieza a tomar cariz preocupante.
− Además, después de que abortes pienso que lo mejor es que nos divorciemos, también lo pide la ley.
− Si me quieres fastidiar la mañana podrías inventar algo más ingenioso. Me pregunto que habrás estado oyendo por la radio para estar tan tonto.
− Un programa de opinión – respondí tímidamente.
− Y no tienes otra forma de decir realmente lo que piensas sobre ello, que decir tonterías.
− Es que en la emisora no me cogen el teléfono.
− Insiste – me respondió abriendo de nuevo el libro sobre la esquizofrenia
– Tu insiste. Y de paso les preguntas por el limbo.

(El autor, M. N. dice: La verdad es que no encontraba la manera de decirle a la gente, que diferencia hay entre los derechos y las obligaciones.)

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domingo, 6 de enero de 2008

La erótica del martirio


Rebelión
Iglesia católica, homosexualidad, homofobia, mártires y psicoanálisis. La erótica del martirio
Manuel Talens

Los casi dos mil años que ha cumplido la Iglesia católica convierten a esta organización humana en la más arcaica de la historia. Ninguna otra ha mantenido durante siglos una parálisis mental tan rigurosa, pues los sermones de Juan Pablo II conservan la lógica doctrinaria de los que sin duda pronunciaban los primeros papas en el siglo I de la era cristiana.

Por ello, concedámosle a Roma, al menos, el mérito de la coherencia. Otra cosa es que las pompas y las obras vaticanas no chirríen en el tercer milenio, toda vez que sus signos y símbolos adquirieron hace tiempo el aroma rancio de las antiguallas.

Los ropajes cardenalicios han dejado de remitir a Dios para convertirse en una ambigua imagen de travestismo kitsch que provoca la sonrisa, pero lo que peor ha envejecido es el discurso narrativo que glorifica el rito voluptuoso de la sangre como paso orgásmico al paraíso: la erótica del martirio. //...//

Un arzobispo español muy conocido por sus posiciones ultraconservadoras y que en sus arengas de los últimos tiempos no pierde ocasión para demonizar el proyecto de ley de los socialistas, que regulará pronto el matrimonio homosexual, se refirió hace unas semanas en una homilía al martirio de San Vicente Mártir en tiempos del emperador Diocleciano para compararlo con la insufrible «persecución» de que supuestamente es víctima la Iglesia católica por parte del PSOE (dicho sea de paso, la persecución es otro de los significantes históricos que la homosexualidad comparte con el cristianismo primitivo). //...//

Los conflictos dolorosos del Yo suelen desencadenar reacciones paradójicas. El inquisidor Torquemada, de origen semita, se encarnizó con los judíos. Hace unos veinte años el telepredicador evangélico Jimmy Swaggart, crítico feroz de la prostitución, fue sorprendido fornicando en un burdel. José María Aznar, con un fenotipo muy parecido al de Sadam Husein, escogió ser martillo de iraquíes.

«Conócete a ti mismo», dijo el oráculo de Delfos.

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domingo, 30 de diciembre de 2007

Ser joven


Manuel Vicent - 30/12/2007 - elpais.com

A cualquier edad, ser joven consiste en gozar de una salud aceptable y tener proyectos. No valen de nada esos retos que uno se impone a sí mismo el primero de enero todos los años. Me gustaría saber cuántos de aquellos sesentones que ese día, de buena mañana, se echaron a la calle a hacer footing siguen vivos todavía.//...//



Hay ocasiones en que en un sencillo artículo encuentras más verdad que en todo un tratado de filosofía. El final realmente consiste en no saber nada pero vivirlo todo con toda la piel, las vísceras y los sentipensamientos. ©Teresa C.B.©

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sábado, 29 de diciembre de 2007

Dos artículos, dos mujeres


El estado hueco
Naomi Klein

No queríamos quedarnos atorados con algo defectuoso. Eso fue lo que Michael Chertoff, secretario de Seguridad Interna, dijo ante una comisión de la Cámara, el mes pasado. Se refería al “muro virtual” planeado para las fronteras de Estados Unidos con México y Canadá. Si todo el proyecto sale tan mal como el prototipo de 28 millas, podría resultar ser uno de los defectos más caros de la historia: se proyecta que su costo sea, de aquí a 2011, de 8 mil millones de dólares.

Esta semana, Boeing, la compañía que obtuvo el contrato –el más grande otorgado por el Departamento de Seguridad Interna–, anunció que finalmente, tras meses de retraso debido a problemas con las computadoras, va a probar el muro. Las fuertes lluvias confundieron sus cámaras de control remoto y sus radares, y los sensores no pueden distinguir entre gente que se mueve, vacas pastando o arbustos que ondean sus hojas. Pero esta debacle apunta a algo mayor que una defectuosa tecnología. Revela la defectuosa lógica de la visión de la administración de Bush, que favorece un gobierno ahuecado, administrado en todos los aspectos posibles por contratistas privados. //...//



Cómo poner fin a la pobreza
Vandana Shiva

El artículo principal del 14 de marzo de 2005 del Time Magazine estaba dedicado a "Cómo acabar con la Pobreza". Se basaba en un ensayo de Jeffrey Sachs, "The End of Poverty", de su libro del mismo título. Las fotos que acompañan el ensayo retratan a chicos sin hogar, recogedores de basura en vertederos, heroinómanos. Son imágenes de gentes de usar y tirar, gentes cuyas vidas, recursos y medios de vida les han sido arrancados a través de procesos de exclusión brutales e injustos, que generan pobreza para la mayoría y prosperidad para unos pocos.

La basura es el derroche de una sociedad de usar y tirar – las sociedades ecológicas nunca han tenido basura. Los chicos sin hogar son consecuencia del empobrecimiento de las comunidades y familias que han perdido sus recursos y medios de vida. Son imágenes de la perversión y las externalidades de un modelo de crecimiento insostenible, injusto y falto de toda equidad. //...//

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martes, 18 de diciembre de 2007

El progresismo y su falta de proyecto


Alberto Buela (*)

Al menos en Nuestra América la oleada de gobiernos neoliberales de los años 90 fue seguida por una serie de gobiernos progresistas de corte socialdemócratas quienes son los que hoy nos gobiernan. Y la crítica teórica más escuchada hacia estos gobiernos es que “carecen de proyecto político”. Así, Kirchner gobernó durante cuatro años Argentina sin esbozar o siquiera enunciar cuales eran las tres o cuatro ideas fuerza de su proyecto político. Pasa lo mismo con Vázquez, Bachelet, Lula y tantos otros. Todos gobiernan sobre las circunstancias. Son gobiernos que no resuelven los conflictos sino que más bien los administran.
Y esa crítica a la falta o carencia de proyecto político es lo que pretendemos explicar en esta breve meditación.

Razones filosóficas

El hombre y la mujer progresista, en general, se sitúa siempre en el éxtasis temporal del futuro, ni el presente, ni mucho menos el pasado tiene para él significación alguna, y si la tuviera siempre está en función del futuro. No le interesa el ethos de la Nación histórica, incluso va contra este carácter histórico-cultural. Y esto es así, porque el progresista es su propio proyecto. El se instala siempre en el futuro pues ha adoptado la vanguardia como método. Nadie ni nada puede haber delante de él, de lo contrario dejaría de ser progresista. Así se explica que el progresista no se pueda dar un proyecto de país ni de nación porque éste se ubicaría delante de él, lo cual implica y le crea una contradicción.
Y así como nadie puede dar lo que no tiene, el progresista no puede darse ni darnos un proyecto político porque él mismo es su proyecto político.

Razones políticas

En las épocas del Estado de Bienestar, allá por la segunda mitad del siglo XX, los proyectos políticos expresados en los planes trienales o quinquenales eran moneda corriente de la política de antaño. Por el contrario, los proyectos han desaparecido de la política hodierna.

Es que en aquella época todavía existía la posibilidad de una política soberana, autónoma respecto de los poderes indirectos, cosa que hoy se presenta como imposible de ahí que se explique que nuestros gobiernos progresistas se transforman en convalidadores de decisiones ajenas. Y por este hecho político, trágico para nuestros pueblos de América, es que nuestros progresistas no se dan políticamente un proyecto de nación, pues tendrían que enfrentar intereses contrapuestos como son los del imperialismo y las multinacionales de la industria, el comercio y la banca.

Y eso es imposible porque ellos parten del no conflicto, de la negación de la conflictividad del ser humano y sobre todo de la política como actividad agónica (de lucha). Así, al dejar de lado el carácter agónico de la política los gobiernos progresistas desprecian la política exterior (la única y verdadera política). Su gran mecanismo, entonces, es el del consenso entendido como “mito político al servicio de las oligarquías que se presentan como representantes de la sociedad” . Y cuando se habla de las oligarquías lo son tanto las partidarias (las que integran los partidos políticos), las empresariales, las sindicales, las financieras, de las colectividades, las culturales, etc.

Hace ya muchos años que lo venimos afirmando una y otra vez: “sólo el disenso puede en nuestras sociedades dependientes crear teoría crítica, pues al proponer el disenso como método proponemos buscar “otro sentido”, un sentido diferente portan las cosas y las acciones de los hombres sobre ellas”.

Para los partidarios del consenso, los progresistas en general, la opinión pública es la opinión publicada mientas que para los sostenedores del disenso, éste debe funcionar como ruptura con la opinión publicada, para ir a la recuperación de la genuina opinión pública.

Quede pues como conclusión de este breve artículo, que la carencia de proyecto político en los gobiernos progresistas se debe a una incapacidad de la propia índole del progresismo mismo. En una palabra, su falta de proyecto político es su proyecto, siempre dependiente, nunca liberador.


(*) CeeS- Fed. del Papel
alberto.buela@gmail.com
Casilla 3198
(1000) Buenos Aires

Negro Pavón, Dalmacio: Desmitificación del consenso político, en Razón Española N° 145, Madrid, sep-oct 2007

Buela, Alberto: Teoría del disenso, Ed. Cultura et Labor, Buenos Aires, 2004


Un interesante artículo que invita a la reflexión y la controversia. Graciñas JC.
©Teresa C.B.©

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jueves, 22 de noviembre de 2007

El lobby israelí.


Hace un par de veranos, hablando sobre el tema israelí con unos amigos, la posibilidad del bombardeo de Irán, y de cómo EEUU maneja los hilos de la política de Oriente Medio, aseveré que Israel era en realidad un estado Norteamericano más, pero situado geográfica, estratégica y tácticamente en mitad de la zona donde abunda el petróleo. Esto no es difícil deducir ante el reparto tras la 2ª G.M. y la perpetuación de un conflicto, lógicamente por la arbitrariedad interesada con que se produjo. (La venta de armas también debe ser un muy buen negocio, tanto para las empresas legales como para el ilícito mercado negro). Ya puestos, y en clave de humor, tengo una amiga que con los 50 recién cumplidos, que dice que hay dos temas que siempre han estado presentes a lo largo de toda su vida, la herencia de sus abuelos, y el conflicto palestinoisraelí.

Hoy los profesores (por algún sitio leí catedráticos) estadounidenses John J. Mearsheimer y Stephen M. Walten, presentaron en Madrid "El lobby israelí y la política exterior de EEUU", (Taurus) un libro que cuestiona el apoyo incondicional que Washington presta a Israel que dicen, ha suscitado controversia y debate público en Estados Unidos.

No he conseguido encontrar el lugar ni las circunstancias de la presentación del libro, pero dan cuenta exacta los diferentes medios, todos voceando la entrevista que EFE les ha realizado.

No sorprendenden las conclusiones del libro, aunque si lo pueden hacerlo los datos concretos sobre hechos demostrados que seguramente aportan. (Los americanos antisistema encorbatados, parece que han encontrado en Europa un lugar donde depositar sus ideas y cultivar sus cuentas corrientes).

Quizá aporten algo interesante y novedoso, quizá obtengamos alguna verdad o la posibilidad de intuirla. No parece, sin embargo, que vaya a evitar la inminente y anunciada guerra civil en Líbano. Allí están soldados de medio mundo occidental, incluídos los españoles, cuidando unas fronteras "invisibles" prefabricadas y trazadas a tiralíneas en los mapas, para que el petróleo no deje de fluir hacia el mundo primero y éste pueda conservar su modus vivendi. Por supuesto, la misión de todos los guerreros es de mantenimiento de la paz.
portada libro



Entrevista: El conflicto de Oriente Próximo John J. Mearsheimer y Stephen M. Walten, Expertos en política exterior de EE UULos escritores Mearshheimer y Walt denuncian la presión del 'lobby' israelí que impide el Estado palestino.

Los autores del libro "El lobby israelí" ven a Clinton más propensa a atacar Irán que Bush

En una entrevista con Efe, los autores explicaron que este grupo de presión es una coalición flexible de individuos y organizaciones que trabajan para moldear la política exterior de Washington para favorecer a Israel y argumentaron que, hasta ahora, el resultados no ha sido beneficiosos ni para EEUU, ni para el Estado hebreo.

El lobby israelí tuvo un peso definitivo en la invasión de Irak y "ha estado animando a EEUU a considerar seriamente el uso de la fuerza contra Irán", según Mearsheimer, quien descartó que esa eventual intervención militar estadounidense vaya a producirse en los 14 meses que le restan a Bush al frente de la Casa Blanca.

El libro, publicado en castellano por Taurus, aborda un tema casi tabú en EEUU, donde las críticas a la alianza con Israel reciben a menudo el calificativo de "antisemitismo" en los principales medios de prensa, en los que, a juicio de Mearsheimer y Walt, existe también una desproporcionada influencia del lobby israelí.

Noam Chomsky y el lobby pro israelí: catorce tesis erróneas
06-04-2006 - Rebelión.org - James Petras, que en su artículo dice entre muchas otras cosas:

Chomsky, crítico notable de la manipulación de los medios de comunicación, atribuye a la influencia de las grandes empresas las noticias contrarias a los trabajadores que dichos medios publican. No obstante, a la hora de evaluar la abrumadora manipulación pro israelí, nunca analiza los vínculos entre la élite pro israelí de dichos medios y el sesgo en favor de ese país. ¿Es un simple lapsus puntual o se trata de un caso de amnesia intelectual ideológicamente inducida?

“... Determinados reflejos automáticos de defensa del debate abierto y del libre examen desaparecen –al menos en gran parte de las élites políticas de Estados Unidos– cuando se trata de Israel, y sobre todo cuando se aborda el papel del lobby pro israelí en la elaboración de la política exterior de Estados Unidos. El chantaje moral –el temor a que cualquier crítica a las políticas de Israel y al apoyo estadounidense a las mismas pueda provocar acusaciones de antisemitismo– es un poderoso factor de desmotivación a la hora de hacer públicos puntos de vista discrepantes. Asimismo, conduce a silenciar el debate sobre las políticas del país en las universidades estadounidenses, en parte como resultado de campañas dirigidas contra las voces disconformes. Además, nada resulta más dañino para los intereses de EE UU que la incapacidad de celebrar un debate adecuado sobre el conflicto palestino-israelí. El consenso por vía de la intimidación en relación con las políticas israelíes es malo para Israel a la vez que imposibilita que Estados Unidos articule sus propios intereses nacionales...”

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domingo, 28 de octubre de 2007

La gran hipocresía


27-10-2007 La gran hipocresía
El Imperio se premia con el Nobel a sí mismo
Ricardo Luis Mascheroni
Rebanadas de Realidad

"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida", el título de esta nota bien podría haber sido esta estrofa de la canción "Pedro Navaja" de Rubén Blades, "El Imperio se premia a si mismo", o "Crónica de un Premio Anunciado", pero al final opté por el que figura en el epígrafe, por ser el más claro y gráfico sobre lo que quiero expresar.
En estos días y reflejado por la mayoría de los medios de comunicación de todo el mundo, se ha conocido una de las mayores estafas perpetuada contra la credibilidad pública a escala global. La entrega del NOBEL de la Paz al ex vicepresidente de los EE.UU, AL GORE, sólo comparable a uno similar, otorgado a Henry Kissinger en el año 1973, mientras todavía caían las bombas sobre Viet-Nam. Pero en la realización de la maniobra que culmina con tamaña distinción, el premiado no ha actuado solo, sino que ha contado con la inestimable colaboración de expertos en manipular la información, grupos industriales, multinacionales de las semillas y petroleros que pintan de verde su imagen a la par que crece la inducida popularidad de su mascarón de proa. Un penalista amigo diría: casi una asociación ilícita.
Con su prédica el ex funcionario norteamericano ha dejado bien claro que todos somos responsables del mayor problema ambiental que como Espada de Damocles se erige sobre el futuro planetario, cual es el cambio climático y que todos los Gobiernos (los pueblos) deben hacer mayores sacrificios en beneficio de la Tierra. Bien sabido es que, cuando todos son responsables, como en el caso de Fuenteovejuna o el Gran Bonete, nadie es responsable y así se pone en un pié de igualdad a las víctimas con los victimarios. esfera planeta azulLos verdaderos responsables del descalabro mundial deben haber destapado su mejor champán para festejar tan brillante ocurrencia de su galardonado.

Reconozco que estoy muy sensibilizada al espectáculo populista. Quizá sea el camino más corto de llegar al pueblo, pero la espectacularidad no tiene por qué estar reñida con la ética ni con la estética. La falta de alguna de éstas cualidades me hace desconfiar. Que Al Gore sea protagonista de su denuncia sobre el calentamiento global y de su propia película/corto (Una verdad incómoda) así como las enormes minutas de sus conferencias, me escandalizan. Y para rematar, premios de gran prestigio como el Nobel y el Príncipe de Asturias, son otorgados a diestro y siniestro sin valorar estos elementos, es decir, amparando un populismo antiético y antiestético.
Me dije a mi misma, ojo, Teresa, que igual estás imbuída de neoantiamericanismo por el horror y las mentiras de Irak. Pero no. La intuición o conocimiento intuitivo, no me suele fallar desde que lo dejo actuar. Hay algo de falso en la pájara y afilada expresión de su cara, en los andares de virrey y en su pecho de pavo real. Incluso su presentación tiene un olor a marketing consumista que atufa: "...y fui el próximo presidente de EEUU". No es muy loable utilizar un problema medioambiental para obtener ganancias económicas elevadas o prestigio compensatorio de carencias de poder.
Lo que estoy esperando, como tantos otros, es que salgan a la palestra personajes de rigor y fiables, científicos de los que nadie conoce porque están trabajando en sus laboratorios o despachos, que aparecen en los medios cuando dan a conocer un estudio o descubrimiento importante que aliviará una enfermedad, que ampliará el conocimiento de nosotros mismos o que hará avanzar la tecnología y/o la calidad de vida de los homo sapiens u otros animales.
Los premios otorgados a la labor de este personaje les hacen perder la credibilidad ética y estética con la que muchos, creo, pensábamos estaban sobradamente calificados. Una cosa es apoyar una buena causa con un importante premio, y otra es bailarle el agua a poderes inexcusables. ¿O es que nadie más ha trabajado o sabe sobre el cambio climático? Quizá se trate de premiar al gigante que más "merdé" produce para que deje de hacerlo. Es una forma enrevesada de premiar que algunos llevan a cabo pero que producen un efecto desastroso en el necesario estímulo de los que trabajan con verdadero rigor y profesionalidad.
Temas relacionados en: [El confidencial] y [La dinamo]
firma teresa

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miércoles, 24 de octubre de 2007

Losantos, el Rey y la palabra


Escrito por Luis I. Gómez

"Sólo hay dos poderes en el mundo: la pluma y la espada."(Napoleón Bonaparte)

Dicho de otra manera: la palabra, como expresión de la voluntad y del deseo es un arma. En una sociedad en la que hemos renunciado de forma más o menos voluntaria al uso de armas para imponer nuestra voluntad, en la que ni siquiera tenemos derecho a usarlas para defender nuestra integridad -función esta que hemos delegado lamentablemente en el estado- la palabra es el único vehículo de poder de los desarmados. Las ideas, los sueños, nuestra voluntad ya sólo puede cristalizar en las palabras pronunciadas que preceden la acción o animan a ella. Por eso la defensa del derecho a la libre expresión va más allá del mero reconocimiento de su existencia: poder decir lo que uno piensa, defender que el contrario diga lo que crea conveniente, es asegurar el derecho a la defensa propia y a la capacidad de transcendencia. Nos reafirma hoy y nos permite cambiar el futuro. Muchas palabras juntas, pronunciadas al unísono, son muchas voluntades juntas decididas a defender aquello que creen defendible, decididas a actuar para ser dueñas también de su futuro. Muchas palabras enfrentadas abren nuevas vías de acción, de pensamiento que de otra forma permanecerían para siempre ignoradas. La palabra articula nuestra historia, representa nuestro hoy y genera nuestro mañana.

La mejor manera de matar un alma es quitándole la palabra. La mejor manera de esclavizar un pueblo es prohibiéndole la palabra.

Este artículo se publicó el Monday, 22 October, 2007

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domingo, 21 de octubre de 2007

La cara

MANUEL RIVAS - el pais.com - 20/10/2007

Uno de los episodios más instructivos para entender la esquizofrenia del conservadurismo español a la hora de enfrentarse al pasado fue el que tuvo por pareja protagonista al entonces ministro de Información, Manuel Fraga, y su prometedor subalterno Pío Cabanillas. Lamentablemente ausente en los tratados de historia contemporánea, viene a cuento recordarlo ahora porque tal vez explique el inexplicable desnudo pornográfico de Jaime Mayor Oreja. Pues bien. Tenemos a Fraga y Pío desplazándose en coche oficial a una localidad de la ría de Arousa para inaugurar un teleclub. Llegaron demasiado temprano a la cita. No habían acudido todavía las autoridades locales ni había rastro de multitudes teleclubistas. Dado que el día se presentaba caluroso, los dos voluntariosos jerarcas catódico-analógicos acordaron darse un chapuzón. Había un inconveniente. No tenían bañador. Así que eligieron una cala discreta. En pleno baño, advertidos por el claxon oficial, los dos tritones pudieron observar la maniobra de un autocar que se detenía en el marco incomparable y del que descendió, en alegre algarabía, un grupo excursionista del colegio de monjas de Placeres. Fraga y Pío salieron a la carrera. La reacción del ministro, según leyenda que recoge el patrimonio oral, fue taparse con las manos las partes de la anatomía que los clásicos llamaban pudendas. Pero el poder genital de Palomares había quedado desfasado. Cabanillas, antes de cubrirse el rostro, miró de reojo hacia el jefe y le alertó con inteligencia profética: "¡La cara, Manolo, la cara!". Ahí se escenificó el dilema de la derecha española ante la dictadura. ¿Qué es lo que hay que tapar? Cabanillas realizaría una metamorfosis sin complejos y sería uno de los puntales reformistas de la UCD. Ahora, Mayor Oreja, todo un eurodiputado que en teoría representa en Estrasburgo a la España democrática, desmiente la evolución de las especies y emerge del chapuzón histórico exhibiendo las partes de la generación, vindicando la dictadura. ¿Cómo se explica esta regresión de la santa desvergüenza a la complaciente desfachatez? Porque sabe que nadie en su entorno político-mental le va a recriminar: "¡La cara, Jaime, la cara!". Menos mal que Pío dejó la solución para este tipo de averías históricas, cuando en memorable momento electoral declaró: "Ahora, lo urgente es esperar".

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miércoles, 5 de septiembre de 2007

Los intelectuales y la “Guerra contra el Terror”

David Keen
CounterPunch 05-09-2007 rebelión.org
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

La ‘Guerra contra el Terror’ tiene un brazo intelectual, y muchos de los colaboradores más significativos son ‘liberales’. Un problema clave es el predominio de alegatos por falta de entendimiento. Los que han tratado de comprender las causas han sido descritos como si fueran ellos mismos una causa del 11-S. Un ejemplo de primera es el trabajo de Alan Dershowitz, profesor de derecho de Harvard con la reputación de adoptar posiciones liberales respecto a las libertades civiles.

Para Dershowitz, el intento de comprender y eliminar las causas que están a la raíz del terrorismo fue “exactamente el enfoque erróneo” – y ciertamente ayudó a explicar por qué ocurrió el 11-S para comenzar. Para Dershowitz, la reacción sensata ante el terrorismo es enviar el mensaje siguiente: “os perseguiremos y destruiremos vuestra capacidad de dedicaros al terrorismo.” Lo que es más inquietante en este caso es la ceguera deliberada ante las causas fundamentales, combinada con la vieja fantasía de que los terroristas son finitos y que pueden ser cazados físicamente y destruidos. Ami Ayalon – jefe de Shabak, el Servicio General de Seguridad de Israel entre 1996 y 2000 – fue el que observó que “los que quieren la victoria” contra el terror sin enfrentar los agravios subyacentes “quieren una guerra sin fin.”

(...)
Este análisis fue remedado por el consejero de Tony Blair, RobertCooper. En 2005, Cooper fue presentado por la revista Prospect como uno de los máximos 100 ‘intelectuales públicos’ del mundo, y sus puntos de vista arrojan luz sobre lo que llegó a ser considerado un análisis respetable. Cooper declaró en abril de 2002:

El mundo posmoderno tiene que comenzar a acostumbrarse a dobles raseros. Entre nosotros, operamos sobre la base de leyes y de una seguridad cooperativa abierta. Pero, cuando tenemos que ver con Estados anticuados fuera del continente posmoderno de Europa, tenemos que volver a los métodos más rudos de una era pasada – fuerza, ataque preventivo, engaño, lo que sea necesario. Entre nosotros, mantenemos la ley pero cuando operamos en la selva, también debemos aplicar las leyes de la selva.

En muchos sentidos, es una reafirmación no sólo de actitudes de durante la Guerra Fría (paz y democracia en casa; la quema de aldeas y el patrocinio de golpes en el extranjero) sino también de los dobles estándares institucionalizados en las democracias esclavistas dirigidas por los griegos y los romanos (y, en gran medida, por el EE.UU. de antes de 1865). El influyente columnista y autor Robert Kagan dijo que la noción de Cooper de un doble rasero para el poder parecería ser el núcleo de la estrategia global de Blair. Esto podrá sonar como crítica, pero Kagan no pretendía enterrar al primer ministro británico, sino elogiarlo: “Blair merece que se le reconozca el mérito de haberlo intentado. Es el único líder del mundo en la actualidad que trata realmente de hallar la síntesis entre las visiones del mundo estadounidense y europea.” El propio Kagan argumentó que EE.UU. “debe vivir según un doble rasero,” y sutilmente deslegitimizó las preocupaciones europeas por el derecho internacional al sugerir que estas reflejaban la debilidad militar de Europa – una situación revertida en los siglos XVIII y XIX cuando EE.UU. se había quejado de que las potencias europeas ignoraban el derecho internacional y la opinión internacional.

Sin embargo este elogio de los dobles raseros representa un error práctico así como moral: como sugiere la investigación de Evelyn Lindner (vea por ejemplo su “Making Enemies” [Haciendo enemigos] la pobreza absoluta no provoca necesariamente la violencia, pero cuando los ideales expresados de igualdad y dignidad son violados por dobles raseros, la violencia se hace probable. [+]

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domingo, 2 de septiembre de 2007

La zona fantasma

Javier Marías. El País Semanal, 2 de septiembre de 2007
La peligrosa sensación de estafa circundante.

Una de las más graves sensaciones que los ciudadanos tienen en las sociedades actuales, y en particular en la española, es que tanto las autoridades como las empresas los están siempre estafando, o, como mínimo, aprovechándose de ellos, y eso crea a su vez una sensación de malestar e indefensión máximas que lleva a ver como enemigos tanto a los políticos como al prójimo en general. Algo sumamente perjudicial para la convivencia y que, si a algo invita, es a saltarse las reglas y la ley el mayor número de veces posible, y a que los individuos, en su pequeña escala, intenten por su parte estafar y defraudar cuanto puedan.

Empecemos con Hacienda, de cuya existencia soy, en la teoría, gran partidario, así como de cumplir con ella (la redistribución y todo eso). Pero, si es ella la que abusa, entonces es ilusorio que pretenda recibir de los contribuyentes el trato que no les da. Como es sabido, si un ciudadano se retrasa un solo día en presentar su declaración anual, o la trimestral del IVA, al instante le cae una multa, mientras que Hacienda no abona un céntimo de intereses sobre las cantidades que retiene indebidamente a lo largo de todo un año, y que empieza a devolver unos siete meses después de vencido ese año. De la misma manera, el contribuyente ha de poner remedio -y perder horas de tiempo- cada vez, y son muchísimas, que Hacienda comete un error y reclama algo que ya está pagado, o es incapaz de coordinar a sus diferentes departamentos y dar de baja a una sociedad disuelta hace siglos o a un muerto bien muerto, al que a veces sigue reclamando impuestos. También el ciudadano percibe como estafa que Hacienda pretenda cobrar del mismo dinero varias veces: si ustedes le regalan una cantidad a sus hijos, o le hacen un préstamo a un amigo, éstos deben comunicárselo a la Recaudadora para que saque nueva tajada de un dinero por el que ustedes ya tributaron, en el momento de ganarlo. Podríamos seguir hasta el infinito, pero añadamos sólo que el contribuyente comprueba cómo jamás se le dan explicaciones sobre los presupuestos: hace unas semanas leí con estupor que la Fundación política que más subvención recibe del Estado -unos tres millones de euros anuales, si mal no recuerdo- es la FAES del ex-Presidente y actual correveidile financiero Aznar, sin que uno vea justificación posible a semejante favoritismo. Hacienda, y el Estado, que dan toda la impresión de estafar, estrujar, abusar, cobrar lo que no les corresponde y hacer de su capa un sayo, difícilmente pueden aspirar a que los contribuyentes sean honrados con ellos. Imagen original

Los bancos, por su parte, con unos beneficios siempre crecientes y monstruosos, cada vez cobran más por todo. El último cargo del que he tenido noticia ha sido el de tres euros por la mera "visita" de un cliente a la caja privada que tenía contratada. Las compañías telefónicas se sabe que recurren a toda clase de estratagemas para retener cautivos, contra su voluntad, a los clientes que un día captaron, y no son las únicas empresas que tratan a sus usuarios como a rehenes. Tras los apagones de Barcelona en julio, las eléctricas han sido acusadas de limitarse a repartir sus también monstruosos y siempre crecientes beneficios y de descuidar, en cambio, las inversiones en mantenimiento e infraestructuras, y no parece que sean acusaciones descaminadas.

Asimismo se sospecha que muchos apagones menores son provocados, chantajes para forzar a la Administración a que les permita recurrir en mayor medida a la energía nuclear que ahora tienen limitada. Los aeropuertos son un caos y pésimos, se dirían concebidos para torturar a los pasajeros, sobre todo la criminalmente célebre T-4 de Barajas. La Renfe es un desastre, y si no que se lo digan de nuevo a los barceloneses. Los precios de la vivienda han aumentado un poco menos este año y esto se da como gran noticia (no que hayan disminuido, que no lo han hecho), pero siguen siendo una sangría para la mayoría de la gente, a la vez que las edificaciones se multiplican sin ton ni son no ya en las costas, sino en todo el territorio, con la aquiescencia y lucro de numerosos alcaldes. Muchos de ellos recalifican terrenos protegidos, y con gran desparpajo se los entregan a promotores inmobiliarios sin escrúpulos o directamente a mafiosos, para que hagan negocios de los que los representantes públicos se llevarán su parte. La gente se va de vacaciones y es fácil que se sienta estafada, por la agencia de viajes, por la compañía aérea, por quienes le alquilan un apartamento, por el hotel en el que se hospedan y hasta por el chiringuito de la playa.

En estas circunstancias, lo llamativo para mí es que haya todavía personas cívicas, honradas, responsables, cumplidoras de las a menudo injustas leyes, obedientes, sumisas. Porque lo normal sería que todos pensáramos: si una gran parte de la población, y en particular las empresas, se dedican a sacarnos los cuartos de la peor manera, y los diferentes Gobiernos no sólo no lo impiden sino que suelen sumarse a la tarea de exprimirnos, qué diablos hacemos cumpliendo. Este tipo de situaciones de desconfianza y explotación prolongadas son las que de tarde en tarde conducen a los ciudadanos a motines y rebeliones. Las autoridades deberían saberlo, es decir, deberían conocer un poco de Historia.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Es su costumbre.

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martes, 21 de agosto de 2007

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Julián Isaías Rodríguez Díaz. Rebelión

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jueves, 16 de agosto de 2007

Un pueblo que habla en cursiva


4 Agosto 2007 - Saco sin fondo
Las lenguas son para entenderse. O no. Nacieron para entenderse, por supuesto, pero el ser humano inmediatamente le encontró otros usos. Por ejemplo, las lenguas, más que los genes y el color de la piel, han sido un instrumento secular para afianzar el ultranacionalismo, el patriotismo en su vertiente más radical, la más estúpida, que en lugar de servir para comunicarse cumple una función perversa de barrera de incomunicación.

El latín, por ejemplo, que antaño fue un elemento de cohesión de todo un imperio (y un arma de opresión contra las lenguas de los pueblos que iba conquistando) subsistió al cabo de los siglos refugiado en la Iglesia católica, y manteniendo simultáneamente ambas funciones: servía para que el clero de todo el orbe se entendiera en una sola lengua, y a su vez conservaba ante el pueblo ignorante el misterio de las palabras mágicas que sólo los iniciados comprendían: una lengua para que no se entendiera. Hasta que llegó el Vaticano II y mandó a parar.

Por eso Ratzinger, en su intento de reforzar el centralismo vaticano comenzado ya por Pío XI, y considerar un paréntesis incómodo el concilio iniciado por Juan XXIII, expresando ya sin disimulo que su reino sí es de este mundo, ha dejado las manos libres a los curas que quieran volver al anterior rito de la misa, en latín, y de espaldas (en todos los sentidos de la palabra) al pueblo. El Vaticano es el imperio de las conciencias, y las lenguas vernáculas se parecen peligrosamente a eso que llaman democracia, su secular enemigo, tan del disgusto de la Iglesia, en la que ni el Papa es elegido democráticamente, pues el cónclave no es otra cosa que el instrumento del Espíritu Santo para designar al sucesor de Pedro. Nombrado a dedo, como hizo Aznar con Rajoy.

Los nacionalismos son sentimientos primarios, tribales casi, que en el siglo XXI hay que saber dosificar si no queremos caer en el ridículo. En Galicia, por ejemplo, cuando se estableció la España de las autonomías, oír a Fraga Iribarne hablar en gallego (ya era jodido entenderle en castellano) era algo tan extraño como oír hablar en catalán en la intimidad al hombrecillo insufrible. Parecía un disparate, porque Fraga era, en el inconsciente colectivo, el último reducto en activo de un político al servicio del régimen franquista, es decir, de un acendrado nacionalismo españolista que en Galicia sólo utilizaba la lengua vernácula para dirigirse a los criados y al ganado.

Con la autonomía política asentada, Galicia se vio en la necesidad de normalizar una lengua que había sido devastada por el castellano en todos los estamentos sociales, y que resistía en el habla de los paisanos en pequeños reinos de taifas lingüísticos. Y entre otras cosas, la normalización trajo que los documentos oficiales debían estar traducidos a las dos lenguas, como ocurre, por cierto, en las demás comunidades autónomas con idioma propio. De esta manera, los bares y restaurantes se han llenado de carteles que prohíben fumar en los dos idiomas, en letra común el aviso en castellano, y en cursiva el gallego. Lógico. Así, cuando los ciudadanos quieren leer la nota oficial en gallego, se van directamente a la cursiva. “Prohibido fumar, prohibido fumar”. Toda Galicia está empapelada con este doble cartel porque alguien debió de pensar que si un fumador despistado lee “prohibido fumar”, sin la cursiva, podría entender sabe dios qué, que alguien vendía un caniche a buen precio o que anunciaba las fiestas del pueblo.

Cuando los nacionalismos pierden las riendas del sentido común, ocurre como en Rusia, que plantan una bandera nacional debajo del casquete polar, para que si te pasas de impulso buceando en tus vacaciones veraniegas y tropiezas con la bandera rusa bajo las frías aguas del Ártico, sepas inmediatamente que estás invadiendo territorio ajeno.

O bien, como les ha ocurrido a un grupo ultranacionalista catalán, autodenominado Bandera Negra, que ha derribado el único toro de Osborne que quedaba en Cataluña por considerarlo un símbolo del imperialismo españolista. Es lo que tiene la exacerbación del nacionalismo, que en dosis excesivas afecta al sistema neuronal provocando unos síntomas terribles, entre los que se encuentra la pérdida absoluta del sentido del ridículo. Para Bandera Negra, “cada vez que un símbolo español sea alzado, será abatido sin contemplaciones por los patriotas catalanes como muestra de nuestra voluntad irreductible de defender a ultranza nuestros derechos nacionales”.
No sé si son unos imbéciles de baba o unos cachondos provocadores que se están quedando con nosotros, imitando hasta en el lenguaje a los “irreductibles” galos de Asterix. Lo que sí sé es que parece un nacionalismo de cómic.

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