miércoles, 9 de enero de 2008

Un cuento ilustrativo


Hoy hable muy seriamente con mi mujer, y le dije:

– Tienes que abortar – ella se me quedo mirando bastante extrañada.
– A que viene semejante chorrada – Me contesto sin levantar los ojos del libro que estaba leyendo.
− Lo dicen las leyes – respondí – es obligatorio como buen ciudadano que cumplas las leyes. Yo no me opondré.
− Pues me parece muy bien que no te opongas, pero quizás tendrás que ponerte antes en faena, ya que no estoy embarazada. Eso no tiene la mínima importancia.
− ¿El qué? – pregunto primero − ¿el que no esté embarazada?
− Por supuesto. La ley es la ley.
− Pues tú me dirás de qué ley estás hablando – respondió cerrando el libro sobre la esquizofrenia que estaba leyendo.

En estas que se puso realmente seria. Y cuando ella se pone seria, la cosa empieza a tomar cariz preocupante.
− Además, después de que abortes pienso que lo mejor es que nos divorciemos, también lo pide la ley.
− Si me quieres fastidiar la mañana podrías inventar algo más ingenioso. Me pregunto que habrás estado oyendo por la radio para estar tan tonto.
− Un programa de opinión – respondí tímidamente.
− Y no tienes otra forma de decir realmente lo que piensas sobre ello, que decir tonterías.
− Es que en la emisora no me cogen el teléfono.
− Insiste – me respondió abriendo de nuevo el libro sobre la esquizofrenia
– Tu insiste. Y de paso les preguntas por el limbo.

(El autor, M. N. dice: La verdad es que no encontraba la manera de decirle a la gente, que diferencia hay entre los derechos y las obligaciones.)

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2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

... Y sigues sin encontrarla...

9 de enero de 2008, 16:59  
Blogger TCB ha dicho...

También hay quien no debe haberse encontrado a sí mismo porque ni firma lo que escribe.

9 de enero de 2008, 19:52  

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