jueves, 7 de febrero de 2008

Eduardo Bonugli



Crisis Financiera Mundial
UN TRISTE DESPERTAR

Eduardo Bonugli - Madrid, 29 de enero del 2008

Lúcido y esclarecedor artículo del Periodista Argentino residente en Madrid, Eduardo BONUGLI, sobre la Crisis Financiera Global y como esta afecta a Europa y España en particular.

SE CUMPLIÓ el peor de los pronósticos económicos posibles. Y ni siquiera los pocos que lo intuían pueden sentirse algo satisfechos. El panorama que se avecina es negro. El tiempo del euro dulce ha muerto. La Europa supuestamente rica está quebrada.-

NINGUN RESPONSABLE afronta el tema con sinceridad. Todos sacan balones afuera, Los pueblos europeos se mantienen ignorantes, ausentes, lejanos. No quieren escuchar ninguna verdad incómoda. Han sido convencidos durante lustros que su tipo de vida es indestructible. Les han enseñado que estas crisis son para otros continentes, los de segunda clase.-

LOS CENTROS DE PODER están paralizados. No solo porque no saben que hacer, no solo porque no se animan a explicar las causas, sino que además, porque están obligados a esconder las pocas alternativas que quedan. Ahora, deben esperar ha conocer el tamaño del agujero financiero. Están impotentes hasta ver adonde llega la ola y les resulta muy violento reconocer que la orgía financiera es la causa del desastre. Tampoco pueden aceptar públicamente que su único salvavidas está en manos de los superávit de países del tercer mundo.-

LA MENTIRA SIGUE; “es la volatilidad de los mercados” dicen... “es un fin de ciclo y comienzo de otro...” “es un reajuste técnico...” “es un suave aterrizaje...” continúan “es un crisis pasajera de confianza...”. Nadie, absolutamente nadie, habla del quebranto productivo europeo, del abandono de las industrias, de la falta de respuestas a la agresiva expansión asiática, de la preferencia por la timba bursátil en contra de la producción genuina, del incentivo de la especulación y del desprecio al trabajo.-

EL CAPITALISMO SALVAJE reinó a sus anchas en los últimos cuatro lustros. Todo estuvo a su disposición. El bienestar social fue sometido a las urgencias de las cuentas de resultados. La economía dejó de ser un complemento de la democracia y pasó a servir a los caprichos de los mercados; y al fin, su majestad el capital, dejo de ser una herramienta de la inversión productiva y se transformó en un desvalorizado papel de cambio en la gran tómbola globalizada.-

EL ESPECTRO POLÍTICO todo fue cómplice en la maniobra. Desde la derecha a la izquierda, con la tutela de sus soportes mediáticos, todos acompañaron y celebraron cada uno de los asaltos. Primero pusieron en jaque todas las infraestructuras productivas, luego dinamitaron la potencialidad del trabajo y por último convencieron al ciudadano que tenía que ser un inversor. Había llegado la hora de La Bolsa. La época del “capitalismo social”-

FUERON VEINTE AÑOS de cierres de fábricas, con millones de jubilaciones anticipadas y miles de subsidios oficiales para abandono de cultivos, se puso fin a toda explotación del subsuelo, se produjo el achicamiento de las empresas automotrices y la desaparición de casi toda la flota de pesca, y como broche de oro llegó el gran festival de la importación que destruyó el comercio tradicional y las últimas trincheras de producción artesanal. Todo ello acompañado de aperturas de enormes centros comerciales, más la promoción de cualquier tipo de turismo, y la organización de fabulosos eventos deportivos y sociales. Fue el momento de gloria para el integrismo capitalista. El que quería un café en la Plaza de San Marcos de Venecia debía pagar 12 euros. La vieja Europa estaba pletórica de bienestar y desde su pedestal miraba al mundo con orgullo y arrogancia.-

EL UNICO PASAPORTE necesario en esta nueva época de apertura fue la tarjeta de crédito. Cualquier persona que se precie como tal, solo podía ser ciudadano de pleno derecho si tenía su cuenta bancaria y su tarjeta de crédito. De lo contrario no existía, era un marginal. Y así comenzó la dictadura bancaria, nadie podía solicitar su conexión de electricidad, agua, teléfono o gas si no daba su número de cuenta. Estos servicios básicos fueron el gran anzuelo para que los bancos multiplicaran por diez su cantidad de clientes en solo tres años.-

EL DEFICIT DE VIVIENDA, que era un grave problema para sociedad, se transformo en la gran solución de continuidad para este ciclo capitalista. Los bancos y las grandes empresas necesitaban rentabilizar el capital ocioso que disponían de las liquidaciones producidas durante este proceso. El estado, administrador final del destino del suelo acompañó la maniobra y fue cómplice en un proceso donde la mayoría de la población endeudó el 60% del salario de sus próximos 35 años. Las propiedades subieron a un ritmo del 30 % anual, Se vendían barrios enteros cuando solo existían en planos y bajo la amenaza de un aumento semanal de precios. El cliente daba una señal del 20 % del valor, los constructores pedían al banco otro 15% de préstamo y con ello construían la vivienda. A la firma de la escritura, el comprador firmaba una hipoteca por 40 años con tipo de interés variable. El estado ganaba un 15% a la hora de autorizar el terreno de construcción más un 6% a la firma de escritura más otro 6% cada vez que la vivienda era revendida. Los notarios se llevaban un 2%.-

LA INFLACIÓN ENCUBIERTA hizo que en pocos años las viviendas triplicaran o cuadruplicaran su precio, y como era la hora del consumismo todo el mundo re hipotecaba su casa, con ello compraba coches, hacia obras, se pagaba sus exóticos viajes al exterior y consumía, consumía, consumía. La deuda aumentaba brutalmente pero siempre a la retaguardia del todavía más brutal aumento de la vivienda. Los bancos daban dinero a manos llenas, la gente se endeudaba. Pero siempre con la garantía de la propiedad. Los constructores comenzaron a aparecer en las listas de las personas más ricas del mundo, los municipios tenían dineros para quemarlos durantes las fiestas patronales, la corrupción aumentaba exponencialmente y el crecimiento urbanístico era descontrolado. Entretanto no había producción genuina, la balanza exterior era siempre deficitaria y los déficit exteriores eran gigantes.-

Y LA BURBUJA REVENTÓ cuando el precio del metro cuadrado llegó a 7.000 €. En el 2007 la leche aumentó el 40 %, la carne, el 22, la vivienda el 27, el pan el 80, el combustible el 32. La inflación oficial fue del 4%. Entonces los bancos centrales, que son independientes del estado democrático, rompieron la baraja al aumentar los tipos de intereses. El pánico se desató. Con ello la capacidad del ciudadano llegó al límite. En tres meses se paralizó desde la venta de pisos hasta la compra de caramelos. Y se comenzaron a conocer el verdadero estado del mundo financiero. Las empresas habían entrado a apostar en La Bolsa con los dineros de los bancos. El valor de sus acciones no dependía de sus capacidades productivas sino de su sagacidad a la hora de especular. Entre OPAS e índices de mercado, la actividad se redujo al simple manoseo de la ruleta bursátil. Los bancos comenzaron a quedarse sin capital, exigieron más garantías a sus grandes deudores, restringieron el crédito y se fue acabando la gran noche de la lujuria. Ahora amanece con resaca.-

PERO NADIE RECONOCE el centro del problema. Europa se ha quedado sin reservas productivas. En poco menos de 5 años, su liderazgo en la investigación, único activo real, va a claudicar en manos de Asia. Tiene una población envejecida y muy acomodada. Cincuenta años de relativo bienestar han creado vicios y privilegios muy difíciles de corregir. La conflictividad laborar es un pronóstico muy probable que sumado a la crisis económica puede dar un resultado explosivo. Políticamente está desunida y con intereses desiguales entre sus países miembros.-

EN ESPAÑA es de resaltar la postura política de la izquierda y sus intelectuales “progresistas”. Dicen, justificándose de su complicidad en este proceso, que aunque han abandonado sus principios revolucionarios del siglo pasado, al menos les quedan los resultados del estado del bienestar que goza la población.
Sin embargo esta afirmación también está en cuestión. Cuando un visitante llega a España puede comprobar que, por su infraestructura de carreteras y por su parque automotor, si ha alcanzado cotas del primer mundo. Sin embargo, si se analiza los servicios con que cuenta la sociedad, se puede comprobar que la sanidad pública está quebrada, un paciente ingresado en urgencias de un hospital de Madrid o Barcelona puede sufrir una espera de 72 horas para ser atendido, en una camilla y en un pasillo. La educación tampoco tiene mejor guarismo ya que es uno de los países del mundo civilizado con peores índices de resultados escolares. La justicia es un monstruo burocrático que la hace inaccesible al ciudadano medio y ahora, la crisis económica golpea en general contra toda la población. De ello se puede deducir que ese declamado Estado del Bienestar es otro de los espejismos del capitalismo salvaje, que reflejan en su vistosa fachada apariencias de progreso, pero que en su interior las carencias sociales pueden llegar a ser dramáticas.-


Circula por la red y me lo envió JC. Es otra catástrofe a añadir a la ecológica. De nuevo se extinguirán los dinosaurios, aunque quizá esta vez sea conveniente para la supervivencia de la especie. Vendría bien releer el artículo de Walden Bello "La globalización en retirada" que tiene bastante que ver con esto. ©Teresa C. B.©

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Excelente artículo

25 de julio de 2009, 23:03  

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