domingo, 28 de octubre de 2007

¿Jugamos Atenea?



Julio F. Brun.
Editorial Sial/Narrativa. 2007.

En la feria del libro de mayo de este año, Julio me dedicó un ejemplar que ha llegado a mis manos la semana pasada por medio de mi hermano Carlos. Es un relato corto y lo leí en un par de tirones. En la dedicatoria declara haber pasado muy buenos ratos escribiéndolo y me desea que yo también disfrute al leerlo. Lo disfruté, y Julio, en efecto, se divierte construyendo este relato en cuyas descripciones juega con las palabras alternando la prosa poética con palabras saltarinas , cultimos y variados adjetivos. El relato discurre unas veces con un lenguaje colcoquial y otras se eleva sublimando la rutina de la realidad diaria de los personajes. Estoy segura que tiene mucho de biográfico porque, como me dijeron en una ocasión por estos lares, la literatura nunca es huérfana de la vida, y la adolescencia es un estado de nuestro desarrollo por donde todos hemos transitado.

No evitaré decir que es un tema del que muchos hemos deseado escribir en alguna ocasión e incluso más de uno lo hemos intentado: La adolescencia. Ese tiempo en que todo se abre a nuestros ojos, nuestra mente y nuestro cuerpo, una época de la vida que nos gustaría meter en una bola de cristal para poder mirarlo desde la perspectiva del tiempo, porque es un importante referente: las raices de lo que a lo largo de la vida vamos descubriendo que somos.

El recurso a la mitología y los videojuegos en la estructura literaria es muy certera en tanto que sitúa la acción en ese lugar donde el recuerdo es a la vez sueño, mito y leyenda y también en un lugar común de los adolescentes del s. XXI. No tenemos nunca la seguridad de que los sucesos que recordamos del pasado son realmente fidedignos, pero si tenemos la seguridad de que constituyen nuestra mitología personal, con tantos personajes y sucesos, que no nos da la memoria para retenerlos todos, tal cual sucede con los dioses de la grecia clásica.

La personalidad de los tres protagonistas, Luiso, Pedrín y Antón, dibujada entre peripecias y sentido del humor, la necesidad de ser solidario y actuar ayudando a los que sufren, y, por último, la iniciática atracción sexual hacia la mujer, (representada a su vez por varios personajes: Irene, Teresa, Mara y la propia diosa Atenea), se difuminan de tal forma que en realidad son uno sólo: El varón adolescente que traspasa conmocionado este periodo intensamente vitalista y vital.

Las conversaciones y peripecias de los chavales “doentes”, traslucen a lo largo del relato, las inquietudes, la educación y el aprendizaje de los años 70 que recibimos los que entonces traspasábamos el límite de la pubertad hacia la juventud, poniendo los cimientos de lo que luego nos fue sucediendo en la vida a pesar de haber hecho otros planes -como sentenció Lennon-, pero que vivimos con plenitud e intensidad.

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6 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Salgo y entro, obligado por la obligación, en este laberinto de Babel, pero Ariadna ha enredado, a Jarándalo, en su ovillo de hilo dorado de sentidos y sentimientos, de visiones y concepciones.

Esta mañana cuando he terminado de mirar…he hablado con Cronos y le he dicho un deseo, que respete por largo tiempo la estancia que bajo la parra de la vida aquellos sentidos y sentimientos fertilizan. Y mientras respetes con respeto lo respetable, ¡Oh Cronos! seguiremos aprendiendo de aquella técnica de curtidores y acomodaremos caminos para que pies desnudos, cansados o delicados transiten protegidos por los itinerarios señalados.

…y te llamaré Ariadna.

29 de octubre de 2007, 12:05  
Anonymous Anónimo ha dicho...

¡Gracias, tecla!

Besos mil, carlos

29 de octubre de 2007, 14:04  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Que no te cambien el nombre.
............te llamaré Teresa.

30 de octubre de 2007, 14:47  
Blogger TCB ha dicho...

No es nombre, es apelativo infantil prohibido por feo, pero entrañable por familiar. Gracias, Teresa me gusta mucho.

30 de octubre de 2007, 16:24  
Anonymous Anónimo ha dicho...

............te llamaré volvoreta.

31 de octubre de 2007, 0:06  
Blogger TCB ha dicho...

Me gusta volvoreta, Teresa, tecla y Ariadna, ...todas están donde yo estoy y componen una dimensión de lo que soy. Y alguna más sin nombrar. Graciñas.

31 de octubre de 2007, 0:44  

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