Vive como si fueras a morir mañana y aprende como si no fueras a morir nunca. [Ghandi]
domingo, 6 de abril de 2008
Las calas, una anécdota y un pintor
Al volver de las vacaciones de SS en mi tierra, entre otros productos, nos trajimos la cosecha de calas generosamente regaladas por mi cuñada vikinga y mi hermano.
La cala (Zanchesdeschia) , es una flor muy estilizada y sencilla que alguien calificó de elegante cuando las vio en mi mesa del trabajo. Como trajimos muchas, adornamos con ellas nuestros paisajes domésticos y cotidianos durante una buena temporada. Me consuelan de haber vuelto la cotidianidad en la gran ciudad y evidencian que no falta mucho para volver de nuevo tras el solsticio de verano.
A una de las personas que las vieron y admiraron, le trajo a la mente al pintor mexicano Diego Rivera, que pintó varios de sus cuadros con calas y mujeres. Había tenido el privilegio de contemplar -en una casa privada -el primero de los cuadro que véis a continuación.
Cuando entro en la mar en verano, pienso que es un amante, y me pregunto cómo sería adentrarme en él hasta que me poseyera sin poder resistir más. Entonces hago el muerto durante un buen rato. Flotando, me dejo mecer por las olas con el cuerpo totalmente relajado, sin oír nada y sintiendo la frialdad del agua cual sensación “post-mortem”. Una delicia.
Contra la torre de Babel tendemos puentes lazos que invitan a entender. Contra la torre de Babel nacemos mundos hechos de mezcla y de saber. Contra la torre de Babel cerramos zanjas en las fronteras del poder. Contra la torre de Babel nos asombramos y decidimos conocer nos abrazamos nos recibimos nos encontramos nos definimos. Contra la torre de Babel señales de humo una botella y un papel. Contra la torre de Babel abrimos casas con las ventanas a otra piel. Contra la torre de Babel una vereda que lleva siempre hasta otros pies nos escuchamos nos decidimos nos rescatamos nos escribimos. Contra la torre de Babel una guarida y el ojo puesto de ver y ver el árbol y la fruta en un lugar común la lluvia que nos moja, en un lugar común las diferentes lenguas del lugar, y ver la casa y la escalera en un lugar común el viento que nos mece en un lugar común los diferentes cantos del lugar. Contra la torre de Babel un ancho río y todo el agua por beber.
Torre de Babel, 1563Pieter Bruegel, el Viejo Museo Kunsthistorisches (Viena) Oleo sobre tabla 114 x 155 cm. Pintura Flamenca
(Génesis 11:1-9.) "Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Ea, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Ea, edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra».Mas Yavé descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yavé los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yavé la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie". ...las cosas son más sencillas de lo que parecen si nos remitimos a los conceptos. El lenguaje modela la mente y el entendimiento crítico, y por tanto, contribuye a la materialización de nuestros actos. Éticamente sería más fácil distinguir el bien del mal si esta parte de nuestra formación fuera realmente integral. (Soy de quienes reivindican la vuelta del latín y el griego en la enseñanza curricular) Estéticamente seríamos capaces de expresarnos y comunicarnos con absoluta claridad lo que contribuiría al entendimiento entre homos y seríamos realmente humanus. (¿¡Espero que se entienda lo que digo!?)
Estuve en noviembre en la exposición Sargent/Sorolla del Museo Thyssen de Madrid. “La vendedora veneciana de cebollas” de J.S. Sargent, me llamó tanto la atención que fui varias veces a contemplarla: El enorme cansancio de su mirada y la postura de su brazo derecho a lo largo del cuerpo apretando unas flores, contrasta con el colorido del exterior, con la luz en las cebollas y en el gesto dispuesto de vendedora, del brazo izquierdo. Dos realidades para una vida que parece haber perdido algo: la esperanza o el amor. La técnica impecable. Evidentemente el tratamiento de la luz inspirado en Velázquez, como tantos excelentes pintores, por eso fue un gran maestro. Sencillamente magnífico, vivo , real y clásico, es decir, de plena actualidad. La belleza nos redime, el amor nos salva y la muerte nos libera. Este cuadro es bellísimo, me sentí redimida al contemplarlo.