domingo, 22 de febrero de 2009

Camino

Esta tardenoche ¡al fin!, fui a verla. El primer comentario de pasillo al salir de la sala del cine era ¡qué fuerte! Y lo es. Impactan los hechos que narra, impacta la forma en que se cuentan e impacta el tratamiento del juego de formas de ver una misma realidad que, con representaciones y/o registros diferentes, para quien las vive e interpreta, no dejan de ser una verdad, su verdad.

La película que dirige Javier Fesser ha recibido "los Goya" merecidamente porque es una película extraordinaria. Lo es en principio por el caótico orden de un guión en el que los nombres de los personajes son pura y provocadora connotación. También lo es por la implacable e impecable interpretación de los actores, la realización y dirección, así como otros aspectos que aunque no se ven, se perciben en toda película con valor.

Un relato y un matiz más de la eterna lucha entre eros y tánatos, entre el ángel y el demonio. Es una historia - varias- de amor, de su impulso vital y alegría, de sus caprichos, encuentros y desencuentros. Las diferentes caras de una misma realidad y su interpretación a la medida de criterios, intereses y creencias de los diferentes personajes que forman parte de la historia total y la construyen, en este caso, como todo el mundo sabe, inspirada -que no basada-, en una historia real.

Otro canto a la vida a través del dolor y la muerte, tan tópico, tan típico, tan cotidiano. Con un final dramático y esperado en el que uno de los múltiples guiños del guión lo conduce al éxitus con humor en un contrapunto que no deja indiferente porque tras haber recibido a lo largo de la película, fuertes golpes en el senticorazón y la mentecabeza, me sorprenden, riéndose, mis educadastripas.

Si queréis saber más [Javier Fesser afirmó que su película era una ficción donde no había nada inventado], hay mucho en la red [“Sea bendecido el sufrimiento. Sea querido el dolor. Sea santificado el dolor. ¡Sea glorificado el dolor!” (...) “Nosotros ennoblecemos el dolor...: como satisfacción”]

Este es el breve resumen que puedo hacer durante la corta velada de esta noche, que no me permite escribir más porque tengo los spaguetti en la olla y la cama esperando para descansar que es tardísimo y mañana hay que madrugar y traballar todo el día.

Fuimos a ver la peli cuatro féminas al último cine que todavía la tiene en cartel en Madrid, los Princesa. Volvimos tardísimo porque, como no podía ser de otra forma, hubo aventura suplementaria, pero esa es otra historia.

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