domingo, 21 de febrero de 2010

El secreto de sus ojos




El secreto de sus ojos es una película argentina con coproducción española dirigida por Juan José Campanella, basada en la novela de Eduardo Sacheri llamada "La pregunta de sus ojos". Se estrenó en Argentina el 13 de agosto de 2009. Actúan: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino y la participación especial de Guillermo Francella. Se ha convertido en la película argentina más exitosa del año 2009 y de los últimos 35 años con más de 2 millones y medio de espectadores. El 2 de febrero de 2010 se dio a conocer la nominación del filme para la 82º Entrega de los Premios Óscar, en el rubro Mejor Película Extranjera.

Así comienza en Wikipedia la información sobre esta película que ya ha recibido varios premios, entre ellos un par de "Goyas" que no hacen sino significar que lo bueno, si breve, dos veces bueno, porque no dan medida de lo que realmente merece. El resto de la información que ofrece la Wiki destripa un argumento que merece disfrutarse en su medio natural: el cine o, como irremediable alternativa, cualquier otro medio audiovisual.

Porque es una película excepcional, completa y con el toque clásico de lo que perdurará en el tiempo. Puro cine para mayor grandeza de su historia: Dos relatos de amor con mayúscula, verosímiles y hasta románticas. Más novela negra que policíaca. El suspense, el drama y el humor se ofrece en dosis únicas y suficientes para que el resultado se pueda calificar de genialidad, cuyo telón de fondo es parte imprescindible de su totalidad: la situación política y la corruptela judicial.

El film mantuvo mi atención cada minuto de su tiempo, provocó afectos y emociones que me hicieron formar parte de ellas y cuyo realismo, realidad dramática y dolorosa, se transforma en arte por mor de su sensibilidad, dureza y fragilidad. Exceptuando a la maleducada, odiosa, reincidente y pesada chica de la butaca de atrás a quien tuve que dirigir unas tres miradas acusatorias, silenciosas e histriónicas para que se diera cuenta de que estaba molestándome con las pataditas nerviosas que daba a mi asiento. Una mosca cojonera que no consiguió aguarme la fiesta.


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