sábado, 23 de junio de 2007

Marte duerme, Venus vela: algo más que una metáfora de Europa


Parábola de la "cumbre" europea
J.J.E.
Unos somos de Marte y otros somos de Venus, así las personas como los pueblos, en unas u otras etapas de nuestra historia. Eso lo vio Botticelli en uno de los cuadros más profundos del arte europeo. Cuando Marte duerme y la guerra calla, llega el momento de Venus y las dulzuras del amor. Hoy, Europa, colectivamente hablando, tiene alma de Venus, con su promesa de infinitos goces sensibles; Marte nos espanta e incluso nos repugna, con su carácter áspero y castrense. Y, claro, es mucho más agradable vivir en los brazos muelles de Venus, recogidos en su fresco seno. Pero, ¿qué ocurre si Marte despierta en nuestros vecinos? ¿Respetarán nuestra molicie? ¿No querrán, más bien, conquistarla? Y entonces, ¿acaso no necesitaremos que nuestro propio Marte despierte? Ese pequeño sátiro que sopla la caracola junto al oído de Marte dormido es Elmanifiesto.com. Sabemos que Venus no nos lo reprochará.
(Supongo que J.J.E. es José Javier Esparza)

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