martes, 18 de diciembre de 2007

Frente a la ofensiva antiabortista


Es vergonzoso que la Administración no responda ante las irregularidades en las recientes denuncias contra las clínicas que realizan legalmente abortos. Y que siga el paso a los que mienten y manipulan.
Cristina almeida Castro 15/12/2007 - elpais.com

Ya nada me asombra después de ver, horrorizada, cómo ha degenerado la política en estos últimos años, en la que "todo vale" con tal de intentar hundir al contrario. Aunque en los últimos años me he apartado de los cargos públicos y de las instituciones -después de 40 años de militancia hoy no milito en ningún partido político, pero sigo conservando cada vez de forma más clara mis ideas de izquierda-, he decidido hacer pública mi voz contra lo que siempre ha sido una constante: que los grupos supuestamente "antiabortistas" se conviertan en los controladores del ejercicio de unos derechos reconocidos a las mujeres dentro de los supuestos legales; ya en su día critiqué la Ley que dejó el ejercicio de un derecho dentro del Código Penal, pero que, en cualquier caso, reconoció el derecho a interrumpir un embarazo en los supuestos establecidos en dicho Código, y siempre que se hicieran en clínicas legalmente habilitadas para ello por las respectivas Comunidades Autónomas, que a su vez son las responsables de su vigilancia. //...//


Nunca me sentí proclive al aborto como solución a un nacimiento inconveniente. Tampoco, sin embargo he sentido la necesidad de condenar a ninguna mujer que lo practicase pensando que es un paso y una decisión muy dolorosa "per se". Pienso que la adopción es una buena alternativa a nacimientos "inoportunos" pero tampoco está exenta esta alternativa de la necesidad de tomar una decisión traumática.

En cualquier caso, respeto y respetaré siempre las decisiones que tome una mujer que se ve abocada a ello en cualquier caso, lo que a veces sucede incluso en contra de su propia voluntad. Cuántas adolescentes no serán inducidas por sus propios padres, tanto conservadores como progresistas. O esposas que, ante el rechazo y conminación de sus maridos, deciden no tener el hijo de ambos. Cierto es, no quiero dejar de mencionarlo, que muchos, muchísimos más padres y maridos, no ejercen tal clase de presión sobre la mujer a la que se le plantea el problema, como también la gran mayoría de mujeres que no abortan voluntariamente jamás. (Esto va por ti, Cayo).

Este artículo de la abogada Cristina Almeida, mujer a la que admiro desde que está en la palestra, anécdotas singulares aparte, nos recuerda ciertos aspectos de una Ley que es necesario tener en cuenta a la hora de reflexionar y opinar sobre lo que se está haciendo judicialmente y publicando en los medios de comunicacón social. ©Teresa C.B.©

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