miércoles, 5 de septiembre de 2007

Internet, la red, el nuevo periodismo, los microchips y la libertad.

De la telefonía móvil a la revolución 'wi-fi'. El planeta está perdiendo los cables. La información viaja a toda velocidad en forma de ondas. Y en un futuro cercano, hasta llevaremos chips de radiofrecuencia bajo la piel, en lugar de tarjetas de crédito.
Guillermo Abril30/08/2007 - EPS

(...) En cualquier caso, lo inalámbrico está de moda. Y entre todas las tecnologías sin cables hay dos muy populares. La más extendida es la telefonía móvil. Un estudio de la consultora Pyramid Research indica que entre 2001 y 2006, 1.600 millones de personas se apuntaron al móvil por primera vez. Y a lo largo de los próximos cinco años se movilizarán otros 1.400 millones. En 2012, dos de cada tres personas en todo el mundo iremos con el móvil operativo.

El segundo sisema sin cables más popular es el wi-fi, abreviatura de wireless fidelity (fidelidad inalámbrica). Gracias al wi-fi navegamos por la Red desde el ordenador portátil mientras paseamos por la casa. O por ejemplo, vemos en la tele del salón una película que en realidad sale del ordenador del despacho.

Prospectiva
Algunos argumentan que Wi-Fi y las tecnologías de consumo relacionadas son la clave para reemplazar a las redes de telefonía móvil como GSM. Algunos obstáculos para que esto ocurra en el futuro próximo son la pérdida del roaming, la autenticación más precaria y la estrechez del espectro disponible.

A pesar de dichos problemas, compañías como SocketIP y Symbol Technologies están ofreciendo plataformas telefónicas (reemplazos de centrales y terminales (teléfonos) que utilizan el transporte Wi-Fi.
La plataforma GOWEX interconnecta muchos operadores, de manera que se haga una red global Wi-Fi permitiendo la movilidad de los ciudadanos.


Todo tiene su lado oscuro, vean lo que, nos cuenta la wikipedia:
SEGURIDAD
Uno de los problemas más graves a los cuales se enfrenta actualmente la tecnología Wi-Fi es la seguridad. Un muy elevado porcentaje de redes son instaladas por administradores de sistemas y redes por su simplicidad de implementación sin tener en consideración la seguridad y, por tanto, convirtiendo sus redes en redes abiertas, sin proteger la información que por ellas circulan.

Existen varias alternativas para garantizar la seguridad de estas redes. Las más comunes son la utilización de protocolos de cifrado de datos para los estándares Wi-Fi como el WEP y el WPA que se encargan de codificar la información transmitida para proteger su confidencialidad, proporcionados por los propios dispositivos inalámbricos, o IPSEC (túneles IP) en el caso de las VPN y el conjunto de estándares IEEE 802.1X, que permite la autenticación y autorización de usuarios.

Actualmente existe el protocolo de seguridad llamado WPA2 (estándar 802.11i), que es una mejora relativa a WPA, es el mejor protocolo de seguridad para Wi-Fi en este momento. Para su utilización en PCs con Windows XP se requiere el Service Pack 2 y una actualización adicional. También es necesario tener hardware (Access Point y clientes) de última generación que soporte WPA2, pues los puntos de acceso antiguos no lo soportan. [+]

Y sobre los microchips:
RFID (siglas de Radio Frequency IDentification, en español Identificación por radiofrecuencia) es un sistema de almacenamiento y recuperación de datos remoto que usa dispositivos denominados etiquetas, transpondedores o tags RFID.

El propósito fundamental de la tecnología RFID es transmitir la identidad de un objeto (similar a un número de serie único) mediante ondas de radio. Las tecnologías RFID se agrupan dentro de las denominadas Auto ID (Automatic Identification, o Identificación Automática).

Una etiqueta RFID es un dispositivo pequeño, similar a una pegatina, que puede ser adherida o incorporada a un producto, animal o persona. Contienen antenas para permitirles recibir y responder a peticiones por radiofrecuencia desde un emisor-receptor RFID. Las etiquetas pasivas no necesitan alimentación eléctrica interna, mientras que las activas sí lo requieren. Una de las ventajas del uso de radiofrecuencia (en lugar, por ejemplo, de infrarrojos) es que no se requiere visión directa entre emisor y receptor. [+]

Sobre otras luces, sombras e incertidumbres que nos proporciona la ciencia, diserta Juan Cueto en su artículo del EPS de 30/08/2007 "Nuevo periodismo"
(...)
Hemos pasado en un santiamén de aquel periodismo de la era más o menos pop a este novísimo periodismo en el que cada lector es un autor en potencia y en el que los jefes de sección le dan más importancia a lo que opinan los lectores digitales que a lo que opina la muy analógica redacción. Porque ésa es la gran mutación mediática del nuevo siglo. Adiós a la vieja tiranía de las élites periodísticas. Ahora todo el mundo puede opinar sobre o contra todo el mundo y teorizar de cualquier cosa. Y desde el momento en que todo quisque opina, teoriza o informa en tiempo real y en el mismo medio, nadie por el momento le exige al neo-periodista aquel algoritmo del I+D+I del viejo Wolfe. Excepto que se piense que trabajar la información es informar el yo, divertir sólo es llevarle la contraria a las viejas élites de la profesión e innovar es haber elevado la sección interactiva de cartas del lector a primera plana o a categoría de línea editorial.

Líbrenme los dioses de Atenas y Jerusalén de tener una teoría sobre este periodismo comunitario surgido de la por ahora arrasante Web 2.0 y que está cambiando de raíz los fundamentos empresariales y profesionales. Todo dependerá, como siempre, de la respuesta comercial Es decir, si habrá o no habrá publicidad suficiente (en rigor: spots digitales) para financiar ese frenético y permanente estado de feed-back con el lector.

Pero hay tres detalles que me preocupan en esta acelerada mutación del papel al digital. Si el futuro viene dictado por los blogs y las webs del Internet 2.0, y así es, pues no tardará mucho tiempo en que el papel de nuestros periódicos se contamine con ese virus trifásico que deriva de la Red. Las noticias e informaciones serán cada vez más cortas y fragmentarias en pura lógica de esa invasora cultura snack (cada vez habrá menos espacio para artículos largos, para la reflexión de dos folios y pico o simplemente para la supervivencia de las oraciones subordinadas); los bits de raza people acabarán monopolizando y desplazando cualquier otra información divertida y jubilarán todo lo que suene serio (como ya está ocurriendo con The New York Times, contagiado por sus muy people versiones digitales), y sobre todo, despidámonos de la noticia, reportaje, información o lo que sea que no llegue al periódico sujeta por un clip digno de ser reproducido en YouTube y consumido global e instantáneamente.

Aquí, ya digo, se necesita una teoría, o al menos una conversación, porque lo cierto es que después de aquel viejo Nuevo Periodismo nunca hubo un periodismo más pop por definición y más subordinado al mundo de las imágenes populares. Hasta el punto de que los nuevos periódicos digitales son hoy por hoy la competencia de las televisiones. [+]


La ciencia es una servidora leal y sincera porque siempre acaba mostrándonos su lado oscuro, de esta forma, quizá podríamos controlarlo. Otro cantar es que quienes poseen la información, quienes investigan e invierten el dinero para hacer más dinero, quieran ofrecernos tan sólo el lado luminoso, es decir, consumible.

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