martes, 21 de agosto de 2007

Las motos, trampa mortal escondida en las cifras


Mientras el número de muertos en carretera ha bajado todos los meses hasta julio, la cifra de motoristas muertos subía casi un 30%.
adn.es - Meritxell Mir , Barcelona | 21/08/2007
El número de muertos en carretera ha bajado de forma constante durante los siete primeros meses del año (un 14%), pero esta tendencia esconde un dato que la Dirección General de Tráfico (DGT) califica de "alarmante": los motoristas fallecidos han aumentado un 27% respecto a 2006, de 193 a 244.
El perfil de los accidentados en moto es de personas entre 35 y 45 años, con un poder adquisitivo considerable que conducen una moto de gran cilindrada (a partir de los 250 cc) de menos de tres años de antigüedad. Se juntan con otros moteros los sábados por la tarde o los domingos por la mañana y se lanzan a la carretera para trazar curvas.
Las circunstancias en las que se producen la mayoría de accidentes mortales han sorprendido a la DGT este año. "Sabíamos que existía este tipo de divertimento, pero no que fuera en ascenso", dice la directora del Observatorio de Tráfico de la DGT, Anna Ferrer, quien asegura que "se ha convertido en una moda". "No son accidentes después de una juerga" y el alcohol no parece intervenir en la mayoría de los casos, apunta Ferrer. Las muertes suelen producirse por velocidad inadecuada (34,5%); infracción de las normas de circulación (31%) y distracción (13%).
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Yo sé de un motero que salía de vez en cuando con sus amigos a disfrutar de la carretera. Ellos decían que era el más prudente (el protagonista siempre es bueno y yo quiero creerlo) y si alguien se pasaba, era el primero que daba un toque de atención para la moderación. Era la consigna.
El 13 de julio hizo 11 años que se fué. Lo último que vió del mundo exterior, aparte de la UCI del Hospital de Getafe y a sus preocupados hermanos y amigos, fué el hermosísimo valle del Lozoya. Iba sólo, eran las cinco de la tarde de un domingo de marzo y había elecciones generales. Ganó Aznar por mayoría absoluta. Un conductor se saltó un stop. No lo vió venir por la izquierda. Hay un tunelpuente y la carretera es un poco estrecha. La investigación demostró que no iba con exceso de velocidad. Durante tres meses y medio peleó por vivir y durante un mes más, agonizó agotado y entregado a pesar de sus buenos médicos y el apoyo incondicional de los suyos. En mayo cumplió los 45. Ni el conductor, ni su familia, ni su abogado, ni un vecino o amigo, nos preguntó jamás cómo estaba. Son consejos que se les dan a los pobres imprudentes o despistados para que "no se metan en líos". Bastante tienen con la culpa, supongo. Yo lo entendí así, pero nunca lo perdoné. No preguntar cómo estaba no tiene perdón ni de dios ni del diablo, mucho menos de mí, pobre mortal. En ese tiempo, en 1996, matar a alguien en accidente de tráfico tan sólo era una falta. ¡Sucedía tan a menudo...! Ahora, su ahijada, también es motera. ©Teresa C. B.©

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