miércoles, 27 de junio de 2007

Crece la violencia en Líbano

Robert Fisk
La Jornada
¿Cuál de los contingentes de Naciones Unidas en el sur de Líbano será el próximo? Es una pregunta maligna y terrible luego del ataque con bomba en el que perecieron, la tarde del domingo, seis soldados españoles pertenecientes al ejército internacional de 13 mil elementos, pero ya los oficiales de la Fuerza Interina de la ONU (Onufil) la plantean en sus juntas de inteligencia. Nadie duda que ese ejército, integrado por soldados de 30 países bajo el mando de cuatro generales de la OTAN -España aportó mil 100 efectivos-, será atacado de nuevo. Las acostumbradas expresiones de determinación de los gobernantes occidentales de que no van a "cortar y correr" -tan reminiscentes de la guerra en Irak- no van a alterar ese hecho. (.....)
Sea como fuere, la ONU y miles de soldados de Occidente están ahora en la línea de fuego en otro país árabe, y el llamado del gobierno libanés a que no lo dejen combatir solo a sus enemigos refleja el temor del fracturado gabinete de Fouad Siniora de que lo abandonen ahora que la violencia crece en intensidad y en extensión geográfica. La batalla del domingo en Trípoli, entre el ejército libanés y militantes islamitas que tomaron un edificio de departamentos, mostró a las claras que la brutal guerra de guerrillas en la ciudad de ninguna manera ha terminado. El ejército, sin mostrar pruebas, aseguró que entre los muertos había tres sauditas, dos libaneses y un chechenio. Y ahora trasciende que entre las personas a las que los soldados dieron muerte había una mujer, al parecer esposa de uno de los milicianos, Bassem el Sayyed, de quien se dice que posee la ciudadanía australiana.
(sigue...)
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

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